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jueves, 15 de mayo de 2014

LA MANSIÓN (The nesting, 1981)



La fantasmal casa de putas


 Que películas como "Terror en Amityville" o "Al final de la escalera" asentaron en cierto modo las bases sobre casas encantadas y el cine de fantasmas invasores es un hecho indiscutible. Quizás a dia de hoy la gente solo tenga un vago recuerdo de ellas pero en su época gozaron de cierto éxito y repercusión y a raíz de ello surgieron títulos de serie B imitando el modelo y explotando (de ahí viene "exploit", la palabra que tanto uso) los clichés establecidos por estas películas. "La mansión", título del que os hablaré a continuación, viene a ser un refrito de algunas de estas propuestas de casonas viejas con espectros pululando por allí. A medio camino entre un "Al final de la escalera" chusco y totalmente Grindhouse, con ecos de EL MAS ALLÁ del glorioso Lucio Fulci y ramalazos varios de "El resplandor" en plan copia de videoclub de barrio.

Lauren Cochram (la desconocida actriz Robin Groves) es una novelista de éxito que escribe libros de misterio y terror. La mujer parece "el coño de la Bernarda" porque sufre de todo un poco: neurótica, paranoíca, agorafóbica y además tiene dificultadas para mantener relaciones sexuales y afectuosas con los hombres. Buscando un poco de paz y relajación para superar sus traumas, decide dejar Nueva York y mudarse a un pequeño pueblo rural para escribir su nueva novela. Al llegar encuentra una enorme mansión gótica que es idéntica a una que inventó y describió en su último libro, así que intrigada por esta extraña curiosidad decide alquilar la casa. Al poco de instalarse la pobre Lauren comenzará a sufrir alucinaciones, pesadillas y fenómenos paranormales que se suceden a su alrededor; atormentándola y poniendo su cordura entre la espada y la pared. Y es que resulta que la mansión fue antaño un puticlub en el que hubo una masacre de pilinguis, asi que las prostitutas se le aparecerán dándola buenos sustos. Mientras lucha por no perder definitivamente la cabeza investiga los hechos ocurridos en la casa para darle un sentido a todo lo que le está pasando. Como podréis comprobar el argumento de "La mansión" no es especialmente novedoso, ni si quiera para la época en la que se estrenó sino que nos suena a otras muchas películas de su misma quinta. Sin embargo el director Armand Weston (quien se prodigó principalmente en el cine porno) consigue darle un toque personal y sello propio a esta polvorienta y olvidada película de terror que prácticamente rescato del limbo de los VHS perdidos. Sin embargo, la película hace gala de una notable atmósfera muy bien conseguida y avanza durante más de hora y media entre escenas de alto suspense filmadas con pulso de hierro por el desconocido Weston. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una película barata, rodada con pocos medios y que imagino que pasó sin pena ni gloria por las carteleras en el año 81 (si es que no se estrenó directamente el mercado videodoméstico, que lo desconozco). Y a pesar de sus limitaciones y de su condición de exploit de serie B "La mansión" logra ser un producto bastante digno y muy a tener en cuenta por los fans de este tipo de cine con casas encantadas. A pesar de que tiene un inicio un tanto lento, ya que hasta pasada su primera media hora no ocurre nada verdaderamente emocionante, la película se las ingenia para no resultar pesada ni tediosa. Se sigue con mucha facilidad, tiene un ritmo bastante ameno y la historia a pesar de resultar tópica y previsible me despertó interés y me entretuvo durante todo el metraje. Quizás se deba porque la pinta a truño que tenía me hizo verla sin esperar nada de ella y me sorprendió muy gratamente, puede que lo más aconsejable sea verla sin prejuicios y sobre todo sin grandes expectativas. No obstante he de decir que aquellos amantes del cine de terror clásico y los que sean verdaderos nostálgicos ochenteros disfrutarán mucho con ella. Uno piensa en lo que se rueda hoy en día, en lo triste que son la mayoría de producciones de terror actuales y resulta inevitable no echar de menos estas viejas películas de terror rodadas con cinco euros pero en las que ponían verdadera pasión.

Me gustaría destacar por encima de todo la capacidad del director para provocar tensión con algunas escenas y lo bien se que maneja en el terror y a la hora de crear suspense. Inolvidable el momento en el que la protagonista se queda atrapada en la cúpula de la mansión y su psicólogo acude a rescatarla: los que como yo tengan vértigo y miedo a las alturas se morderán las uñas de los nervios. Amén de otros momentos muy malrollistas que nos mantienen con la vista pegada a la pantalla, aunque destaco esa escena porque me pareció estar muy bien filmada y logró angustiarme de verdad. ¿Que defectos se le pueden achacar a "La mansión"? Pues los habituales en este tipo de cine: actuaciones de patio de colegio a cargo de intérpretes inexpertos, algunos diálogos de coña, siuaciones y reacciones pasadas de moda, unos efectos especiales cutrones y ese tufillo a película independiente y técnicamente muy limitada. Sin embargo, como amante del cine retro y estas joyas vintages, admiro mucho su estética Grindhouse, su fotografía "vieja" y polvorienta y por supuesto su chirriante B.S.O. a base de piano y sintetizadores. También me gustaría destacar la actuación de la protagonista, Robin Groves, actriz de corta trayectoria que a pesar de no hacer un papelón cumple sobradamente como "scream queen" y mujer aterrorizada. Y es que ni si quiera ahora tenemos Reinas del Grito como las de antes, cuando parecía que les iban a dar ataques de pánico y chillaban como desquiciadas... ¿Necesitáis más motivos para verla? Sencillamente tened esto en cuenta: fantasmas, casas poseídas, exploit ochentera, serie B, terror psicológico. Una joyita a reivindicar, todo un placer culpable que compensa sus carencias y defectos a base de una gran atmósfera de suspense y mucha diversión chabacana y nostálgica.


NOTA: 7/10


(La mansión que da nombre al título)

 (Momento gore gratuito)







lunes, 12 de mayo de 2014

LA CENTINELA (The sentinel, 1977)




Cuando se abran las puertas del infierno...

 

En 1977, tras el éxito que habían tenido películas como "La semilla del diablo (1968)" o "El exorcista (1973)", el subgénero satanista estaba en auge y surgieron algunas películas más enfocadas a este estilo en el que sectas y adoradores del diablo eran protagonistas de historias escalofriantes. Así pues el director Michael Winner decidió adaptar la novela de Jeffrey Konvitz "La centinela" llevándola a la gran pantalla con un lujoso reparto de estrellas y nuevas caras destinadas a triunfar. En la película desfilan un montón de actores de Hollywood y toda una cantera de promesas que acabaron triunfando en los años posteriores así que podemos descubrir a gente como Chris Sarandon, Cristopher Walken, Jeff Goldblum, Ava Gardner, Arthur Kennedy, John Carradine, Beverly D'Angelo, Burgess Meredith y un largo etcétera que hará las delicias de los amantes del cine clásico. Aunque el papel femenino principal está interpretado por la desconocida actriz filipina Christina Raines, quien asume con mucha carisma y naturalidad su rol de protagonista. 

"La centinela" nos cuenta la historia de Alison Parker (Raines), una guapa modelo de Nueva York que decide alquiler un apartamento en un viejo y señorial edificil de Brooklyn. Al poco de instalarse conoce a sus nuevos vecinos, todos ellos bastante extraños e incluso algo siniestros y raritos. También comenzará a sufrir perturbadoras visiones de su padre muerto (Y con quien ella mantenía una tensa relación), pesadillas y hechos aterradores comienzan a sucederse a su alrededor. Solo el sacerdote ciego que habita en la última planta del edificio parece tener respuestas a lo que le pasa a la pobre Alison, pero ante su negativa de colaborar la joven tendrá que contar con la ayuda de su novio (Chris Sarandon) para averiguar porqué todo se ha vuelto tan enrarecido y peligroso en su vida. 

Ya aviso por adelantado que esta es una de mis películas favoritas de la década de los 70 por lo inquietante que resulta la propuesta. Y no es por desmerecer a otros títulos similares y mucho más famosos como los que mencioné antes, pero bajo mi punto de vista "La centinela" le pega mil patadas a cualquiera de ellos.  Es una verdadera lástima que muy pocos la conozcan y que siempre que se habla de terror psicológico de los 70 y de pelis satanistas la gente se olvide de ella, porque verdaderamente es un clasicazo y un título de culto digno de cualquier buena colección que se precie. La historia, a parte de ser atrapante y muy interesante, se desarrolla con bastante soltura siendo "La centinela" una pelicula que logra entretener durante su hora y media. Michael Winner hace una más que correcta labor de realización ofreciéndonos un montaje dinámico y además logrando imprimirle a la pantalla una atmósfera malsana muy adecuada con el tono sobrenatural de la película. A ello hay que añadirle una buena fotografía y una B.S.O. de esas de la época con la clásica música chirriante que te avisa de que algo malo va a suceder. El conjunto es realmente bastante bueno, ya que se trata de una película de calidad tanto en aspectos artísticos (un repartazo en estado de gracia) como en medios técnicos. Se nota que tuvieron un holgado presupuesto y que lo aprovecharon sobre todo en la escenografia y en conseguir que la película desprenda todo el mal rollo que debe dar por la historia que están contando. Una de las más famosas anécdotas de este film es que en la parte final, cuando se abren las puertas del infierno y sale toda una horda de criaturas repulsivas que atacan a la protagonista, usaron a personas reales con deformidades. Lo que vemos en pantalla no son actores maquillados y caracterizados como monstruos, sino gente real sin trampa ni cartón. Una escena angustiosa, sórdida y grotesca; amén de lo inquietante que resulta saber que todos esos "monstruos" son personas de verdad con malformaciones físicas. Sin querer revelar mucho más sobre la trama, pues conviene ver la película libre de spoilers; haré mención especial al momento en el que la protagonista investiga de madrugada los ruidos que vienen del piso de arriba. LOS PELOS COMO ESCARPIAS. Y es que huyendo del susto fácil o del abuso del gore y la violencia explicita, "La centinela" se apoya básicamente en una buena historia de intriga y misterio y en el enfoque psicológico que Michael Winner le da a su película. A medio camino entre "La semilla del diablo" o "Todos los colores de la oscuridad" del italiano Sergio Martino, solo que para mi gusto más perturbadora, más escalofriante y con grandes escenas de suspense que aprovechan muy bien los recursos de la trama; poniéndonos verdaderamente en tensión. Una pedazo de joya del terror setentero, bien rodada, hecha con buenas calidades técnicas, una historia sólida y con una protagonista que encarna a la perfección el papel de mujer atormentada. Reivindico "La centinela" como la gran muestra de terror satanista que es, apta para amantes del cine de género clásico y toda una grata sorpresa para aquellos que le den una oportunidad.


NOTA: 9/10


(Si tus vecinos son raritos ¡Múdate!)









jueves, 24 de abril de 2014

SATANAS, EL REFLEJO DEL MAL (The boogey man, 1980)



Copiando descaradamente con todo el "harte" del mundo

 

Ulli Lommel es un "reputado" alemán con más de cincuenta créditos como director en películas que lleva treinta años ganándose la vida a base de producir y dirigir churros esperpénticos. Sin embargo, dentro de su casposa y chabacana filmografía hay algún que otro (poquísimos) título que a pesar de cierta cutrez pueden ser salvados de la quema. Uno de ellos es "Satanás, el reflejo del mal", la peli que hoy ocupa el blog y una buena muestra de serie B de principios de los 80 en la que lo chusco de la propuesta acaba siendo divertido y disfrutable.

Lacey y Will son dos hermanos pequeños, cuyo padre les abandonó hace mucho tiempo y que viven con su madre que es un grandísimo pendón desorejado. La buena señora, que de buena tiene poco y de señora aun menos, es una morbosa a la que al parecer le pone que sus amantes le quiten las medias y se las pongan en la cara como si fueran ladrones. Una noche está retozando con un tipo súper chungo que tiene pintas de portero de prostíbulo de carretera. El novio de la madre ha atado a la cama al pobre Will para qe no les moleste y su hermanita le desata cortando las cuerdas con un cuchillazo de carnicero. Una vez libre el niño agarra el cuchillo y se cepilla a puñaladas al ligue de su madre mientras este se la está clavando a ella entre muslo y muslo. Veinte años después, la niña es ahora una adorable y guapa mujercita felizmente casada y con un hijo pequeño. Y el hermano, mudo tras la traumática experiencia, vive con ellos en una granja junto a otros familiares como si fueran los de la "Casa de la pradera". Tras recibir una carta de la madre que está recluida en un asilo o psiquiátrico (nunca me quedó claro), Lacey empieza a tener perturbadoras pesadillas sobre el asesinato que su hermano cometió de niño. Aconsejada por un psicólogo, visita la casa de su infancia junto a su marido y... ¡Coño os la estoy contando entera! jajajaja 

"Satanás, el reflejo del mal" no es una película que destaque especialmente por su argumento o historia. La originalidad es nula pero ¡¿A quien le importa?! Lo que hace que este film funcione es la BRUTAL nostalgia que desprende y su intenso aroma a exploit de comienzos de los 80. Tiene magia, tiene encanto, tiene un noseque que la hace especial y para los fanáticos del cine de terror de los 70 y los 80 es una gozada. La película es una chapuza en algunos aspectos y eso no se puede negar: su guión es un disparate, la historia es inconclusa y a veces incluso confusa, los actores están de patio de colegio, hay diálogos de coña, personajes que van y vienen sin pintar demasiado, etc... No se puede negar que su valor artístico es escaso y cualquier cinéfilo de criterio la pondría a caer de un burro. Pero los que entráis a leer aquí sabéis de más que me ABURRE el cine gafapastas (Hello Woody Allen, Hello Sofia Coppola) y admiro muchísimo a gente como Joe D' Amato o Umberto Lenzi así que evidentemente "Satanás, el reflejo del mal" es una peli que me ha molado bastante.Y no, ni si quiera yo puedo decir que sea buena. Pero hay un par de cosas de esta película que me han cautivado bastante y no he podido evitar pasar un agradable rato de diversión con ella. Una es su B.S.O.: potentísima, clasiquísima, mítica, 100% ochentera, escalofriante, chirriante, con abuso de sintetizadores y... ¡Similar a la de "Halloween" de John Carpenter! Porque si, tiene un ramalazo halloweenesco que nadie puede negar pero a pesar de ciertas similitudes esta B.S.O. brilla con luz propia y es una chulada. El otro punto destacable es por supuesto su fotografía y atmósfera que juegan completamente a favor de la película. Ese aire retro, absolutamente Grindhouse, de película vieja y barata, sucia, underground... ¡Puro amor! "Satanás, el reflejo del mal" puede tener un guión que hace aguas y que además es un plagio descarado de otras películas pero su atmósfera malsana es única. No puedes tomártela  demasiado en serio porque sus fallos a veces son risibles y su cutrez y bizarrismo la hacen involuntariamente cómica. Pero uno ve esas imágenes, esos planos tan sugestivos, ese tratamiento de la luz y los colores... La fotografía antigua le da un toque nostálgico y oscuro transmitiendo un ambiente de mal rollo muy bien conseguido. Que la gente vaya a ver cine en 3-D y se compre los blu-rays que le de la gana pero a mi estas joyas casposas con esa atmósfera tan sucia y esa fotografía vintage de película barata me conquistan y me vuelven loco. Sobre el argumento decir que es un refrito entre "Halloween" (copia descaradamente algunos planos en plagios de juzgado de guardia), "El exorcista" y "Terror en Amityville". Y además las muertes "accidentales" de la película (perpetradas por el espectro del amante asesinado de la madre) sirvieron claramente para inspirar a futuros títulos del terror adolescente. Porque nadie puede negar que la saga "Destino final" (de la cual me considero súper fan) homenajea/copia el esquema de "Satanás, el reflejo del mal" en el que un ente todopoderoso, maligno e invisible provoca una serie de accidentes de tipo doméstico para cargarse al personal. A todo esto hay que añadir posesiones que se sacan de la manga cuando más les conviene, un espejo maldito, una familia en grave peligro... La verdad es que se trata de una cinta entrañable que aguanta un par de visionados porque, a pesar de ser bastante chunga los más nostálgicos sabrán encontrarle varias virtudes por las que merece la pena aguantar hasta el final. Tiene un par de altibajos narrativos, en los que la historia (ya de por sí incoherente como ella sola) se estanca un poco pero a rasgos generales se hace medianamente amena y entretenida. Como dato de curiosidad diré que la protagonista, Suzanna Love, es también guionista de la película y la pareja por aquel entonces del director. No es que la chica sea una gran actriz ni mucho menos, pero como scream queen de segunda fila cumple de sobra y está correcta.

"Satanás, el reflejo del mal" es esa mala película que os gustará sin saber muy bien el motivo y aunque podáis sentir vergüenza ajena de ella no tendréis reparos en verla más de una vez porque se trata de un claro caso de placer culpable. Grandisima B.S.O., estética retro y totalmente rollo Grindhouse, atmósfera muy bien conseguida, una fotografía tenebrosa y una historia que bebe del éxito de otros clásicos copiando de aquí y de allá. No es buena ni tampoco recomendable para todo tipo de públicos, pero los amantes de la serie B de los 70 y los 80 lo pasarán muy bien con esta propuesta libre de pretensiones y que hará las delicias de los que añoran aquella época dorada del género de terror. Yo desde luego tengo pensado volver a verla un par de veces más y me lo pienso pasar como los indios otra vez.


NOTA: 6/10














domingo, 1 de diciembre de 2013

DOLLS (Dolls, 1987)



Cuento mágico y tenebroso


Stuart Gordon, quien venía de dirigir "Re-animator (1985)" y "Re-sonator (1986)", dos pequeñas joyitas de la serie B de zombies y mad-doctors; dio un giro en su filmografía alejándose de ésta temática para probar nuevas vías en el cine de terror. El resultado de éste cambio fue la peli de la que voy a hablaros a continuación: "Dolls".

La historia es la siguiente: Un anciano matrimonio que vive en una aislada y enorme mansión gótica acogen durante una tormenta a varias personas que andan perdidas por el lugar: una insoportable pareja de snobs y la hija pequeña de él de su anterior matrimonio, a un bonachón treinteañero con síndrome de Peter Pan y a dos punkis imitadoras de Madonna que pretenden robar antigüedades en la casa. Una vez reunidos descubren que los dueños se dedican a la fabricación artesanal de muñecos y que en todas las habitaciones de la mansión hay docenas de ellos. La noche cae, una fuerte tormenta se desata y los muñecos cobran vida ¿Quien sobrevivirá?

 "Dolls" es uno de esos pequeños clásicos que con el paso de los años van cogiendo fuerza y tomando forma de título de culto, sumando fans y reafirmando su condición de película de serie B destinada a satisfacer a nostálgicos ochenteros. Porque eso es justo lo que me provocó ésta película: nostalgia. Te hace recordar tiempos pasados del cine de terror, cuando prácticamente todo era posible y argumentos iverosímiles y fantásticos se desarrollaban con normalidad. Hoy en día una película como "Dolls" no tendría éxito, la gente se reiría de ella y no le daría miedo a nadie mayor de diez años. De hecho, al haberla visto con 27 años no puedo decir que me haya impresionado ninguna escena y mucho menos que me haya asustado. Sin embargo, disfruté bastante con ella y pude gozar evadiéndome 26 años atrás hasta una época en la que el cine de terror desbordaba imaginación.

Stuart Gordon filma un cuento tenebroso y he de decir que en muchos aspectos, bastantes, ésta película me ha recordado a "No tengas miedo a la oscuridad", la peli que hace tres años produjo Guillermo del Toro y protagonizó Katie Holmes. Creo que si uno ve ambas películas encontrará ciertos paralelismos y es innegable que del Toro se dejó influir por ésta obra, salvando las distancias. "Dolls" tiene dos puntos fuertes en los que se apoya a lo largo de su metraje: uno es la atmósfera y otro como Gordon aprovecha elementos comunes para oscurecerlos y darle un enfoque teorrífico. Ambientar el 100% de la película en una casa muy grande, vieja, tétrica y llena de muñecos de porcelana hace que durante todo el tiempo se respire esa sensación opresiva e inquietante que sienten los protagonistas y que traspasa la pantalla. Uno se pone en situación y realmente da muy mal rollo; consiguiendo Stuart Gordon que el escenario funcione y que algo aparentemente normal como es una mansión de campo logre resultar tenebrosa. El otro tanto que se apunta el director es coger la oscuridad de la noche y una ruidosa tormenta y hacer que todo resulte más terrorífico. Porque la película inquieta, no asusta y no es acojonante; pero si incomoda a veces e incluso uno puede sentir cierta tensión en algunas escenas. Y que el director se valga de algo tan básico y visto pero que consiga hacerlo funcionar en pantalla es algo que como espectador agradezco. Creo que no debieron tener mucho presupuesto ya que no se ve espectacularidad ni un gran despliegue de medios. Tan sólo ocho actores y un único escenario; y unos efectos artesanales un tanto obsoletos que han envejecido mal. Porque no dudo que hace 26 años ver a esas siniestras muñecas de porcelana moviéndose y atacando gente debió de ser escalofriante pero ahora resulta divertido. Sin embargo, a pesar de la limitación de medios; está todo bien aprovechado y un ritmo dinámico hace que la película resulte bastante entretenida y que a pesar de que todo transcurre en la casa se deja ver con mucha facilidad y se pasa en un suspiro. Los principales contras de "Dolls" son tres: diálogos estúpidos y sonrojantes en más de una ocasión, actuaciones lamentables de la mayoría del reparto y que se echa en falta más violencia y gore. Al fin y al cabo no deja de ser una producción modesta y de segundo nivel, por lo que es evidente que fallos debe tener aunque me fastidia mucho el tema de la interpretación ya que es algo que desluce bastante el conjunto final. Eso y la forma absurda y nada creíble que tienen los personajes de comportarse ante determinadas situaciones.

Sin embargo es una peli con magia, con encanto y con un noseque especial; un título absolutamente ochentero (las pintas de las dos chicas son 100% años 80: peinados imposibles, maquillaje fantasía, docenas de abalorios llamativos, medias de red, chupas de cuero de colores, etc) y una película pequeña; que resulta ser un cuento oscuro lleno de fantasía gótica pero que como producción de serie B funciona muy bien.


NOTA: 7/10





(Os juro que no es Madonna)






domingo, 28 de julio de 2013

EXPEDIENTE WARREN: THE CONJURING (The conjuring, 2013)




Bienvenidos a la casa de los espíritus


Antes de comenzar a hablar del nuevo éxito del cine de terror me gustaria hacer un pequeño inciso para presentaros la nueva sección del blog dentro de las críticas a películas. Cine antiguo en el s.XX es la etiqueta que llevarán a partir de ahora aquellas películas realizadas desde el año 2000 en adelante y que por temática, estilo, forma y estética podrían pertenecer perfectamente a otra década. "The conjuring" encaja perfectamente en esta etiqueta ya que está ambientada en el invierno de 1971 y tiene una atmósfera absolutamente clásica que nos evoca al cine de terror de los 70, teletransportándonos en el tiempo y homenajeando sin pudor a títulos como "Terror en Amityville", "El exorcista" o "Poltergeist".

James Wan, director asiático-australiano, revolucionó el género en el año 2004 gracias a "Saw", una vuelta de tuerca al psycho-thriller policíaco que creó una famosísima saga de películas de terror con millones de fans en todo el mundo. Después nos confirmó que había nacido para asustarnos gracias a "Silencio desde el mal", una entretenida película sobre muñecos diabólicos que cambió para siempre nuestro concepto de marioneta infantil. Y hace dos veranos decidió coronarse como la gran promesa del género con "Insidious", una "Poltergeist" moderna y actual en la que nos provocó sobredosis de sustos y mucha tensión. Así cuando se anunció que "The conjuring" sería su nuevo proyecto y que tras la notable "Insidious" seguiría experimentando el género de casas encantadas y espíritus malignos la expectación fue máxima; al menos por mi parte. Y permitid que os diga que el resultado no ha podido ser más satisfactorio y positivo.

No voy a enrollarme hablando de los Warren, matrimonio de parapsicólogos, ya que para eso está Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Ed_y_Lorraine_Warren así que trataré de ir al grano. Estamos en 1971 y un matrimonio de clase media y sus 5 hijas se mudan a una nueva casa en medio del campo. Muy poco después de instalarse comienzan a ser atacados por presencias del Más Allá que convierten sus vidas en una pesadilla, así que recurren al matrimonio Warren para que les ayuden a exorcizar la casa y liberarla de los espíritus que les atormentan. El argumento es simple y sin sorpresas, no hay vueltas de tuerca ni giros inesperados; no hay un contenido original que vaya a ofrecernos algo que no hayamos visto antes en al menos media docena de películas. Sin embargo, es su simpleza lo que lo hace tan efectivo y lo que permite que la película funcione así de bien. Sabes lo que vas a ver, pero no sabes como vas a verlo y James Wan es un magnífico narrador de cuentos de miedo que está perfectamente capacitado para ponernos de punta los vellos de la nuca. A lo largo de casi dos horas asistimos sobrecogidos a una historia presuntamente real (No seré yo quien lo ponga en duda, pero siempre viene bien ser un poco escéptico) que gracias a todos los mecanismos que pone en marcha a la vez el director nos atrapa y nos involucra en el terror que viven los protagonistas. Para empezar me gustaría destacar las interpretaciones de todo el reparto (Las niñas actrices son maravillosas y están muy naturales en sus personajes). Patrick Wilson es un actor que nunca me convence demasiado y aunque nuevamente me dejó con ganas de más pienso que esta vez estuvo más acertado e inspirado en su actuación. Pero quienes verdaderamente se llevan los aplausos en niveles de interpretación son esas dos pedazos de actrices protagonistas llamadas Vera Farmiga ("La huérfana", "Up in the air", la serie de TV "Bates motel") y mi nueva debilidad; Lili Taylor ("La guarida", "Alta fidelidad", la serie de TV "Hemlock Grove"). Ambas están muy correctas y creíbles en sus respectivos personajes y son uno de los platos fuertes de la película. Sin embargo la joya de la corona es la atmósfera opresiva e inquietante que consigue crear James Wan y sobre todo el suspense in crescendo (Siempre he querido usar esa expresión, soy muy pedante jajaja). Porque la película tiene sustos y sobresaltos varios, que los hay ¡Vaya que si los hay! Yo mismo salté en la butaca casi una decena de veces y a menudo alguien gritaba en la sala después de cada aparición fantasmagórica. Pero no son esos sutos típicos en el cine de terror los que hace de "The conjuring" una película destacable, sino la tensión previa y la manera en la que el director juega con nosotros creando expectación y suspense para en algunas ocasiones no mostrar nada. Consigue ponernos de los nervios, que creamos que va a suceder algo malo, imprime la pantalla de una atmósfera malévola y de mal rollo que hace que estés sobrecogido y cuando menos te lo esperas te provoca un sobresalto. Estoy ABSOLUTAMENTE ENAMORADO de este director, de su arte, de su concepto de cine de miedo, de sus formas de desarrollar una historia más vista que el tebeo pero que engancha y resulta efectiva. Hay que ser muy bueno para asustar de verdad en los tiempos que corren, cuando estamos más que hartos de ver de todo tanto en el cine como en los telediarios, donde la gente está curtida en cientos de películas que han intentado asustarnos antes. Hay que ser muy bueno para conseguir eso y James Wan lo consigue, película tras película se ha ido superando a sí mismo y aprovechando muy bien los elementos típicos y tópicos de este género para personalizarlos y provocarnos escalofríos. No hay ninguno mejor que él en la actualidad y la noticia de su retiro del cine de terror espero que sea una broma de mal gusto porque los fans del género NECESITAMOS a James Wan. "The conjuring" no es una película perfecta, pero si es un gran título que mezcla los argumentos de varias películas de terror clásicas y les da un nuevo toque, es un soplo de aire fresco al subgénero de casas malditas a la vez que es un homenaje al terror setentero y vintage. Y aunque tiene un estilo técnico muy actual el director consigue que nos olvidemos que estamos en 2013 y hay momentos en los que uno realmente cree estar viendo algo hecho hace 40 años, porque la estética de la época y las formas de desarrollar la película son muy clásicas y están bastante bien ambientadas. El gran "pero" que le pongo a "The conjuring" es que la historia de la muñeca Annabelle queda un poco desaprovechada. Pienso que James Wan debería haberle dado más protagonismo y haberla explotado como mejor sabe porque esa muñeca en sus manos daba para algo absolutamente terrorífico y se queda en un pequeño y breve spin off que da muy mal rollo y acojona pero no termina de explotarlo. Ojala recuperen la muñeca para la secuela que ya está oficialmente anunciada porque Annabelle podría ser un nuevo icono del cine de terror.

Igualmente, a pesar de sus pequeños defectos (el predecible y almibarado final, muy ñoño para mi gusto) o de ciertos excesos que no benefician a la película (Algunos momentos del exorcismo muy pasados de rosca e innecesarios), "The conjuring" se confirma como una estupenda película de terror. De las que ya cada vez van quedando menos (desgraciadamente) y que se apoya en un gran manejo del suspense y de la tensión constante para incomodarnos y hacernos chillar en las salas de cine. Totalmente recomendable.

NOTA: 9/10









 (Annabelle da muchisimo yuyu)