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miércoles, 14 de mayo de 2014

YO SOY LA JUSTICIA 2 (Death Wish 2, 1982)



 

Apatrullando la ciudad, apatrullando la ciudad...

 

Presentar a Charles Bronson me parece una pérdida de tiempo, es un actor de sobra conocido y sobre todo muy admirado por los ochenteros nostálgicos que al igual que yo supuran amor por las pelis de esta década. El Sr. Bronson entonces estaba en pleno auge y protagonizó numerosos thrillers de venganzas y ajustes de cuentas en los que repartía estopa entre traficantes, violadoras y calaña similar. Y precisamente de eso va "Yo soy la justicia 2", secuela de un título de 1974 llamado "El justiciero nocturno" y que es prácticamente más de lo mismo; ya que comparten protagonista principal y una trama casi calcada solo que cambiando Nueva York por la ciudad de Los Angeles. Dirigia por Michael Winner (realizador de la espeluznante LA CENTINELA), la película nos narra como el arquitecto Paul Kersey (Bronson, of course) rehace su vida en L.A. tras los altercados de Nueva York en los que su mujer fue asesinada por unos quinquis a los que él despachó posteriormente. Ahora sale con una atractiva locutora de radio y tiene a su hija internada en un psiquiátrico superando la traumática experiencia de la primera película. Un día, paseando con su hija y su novia tiene un encontronazo con unos traficantes de poca monta a los que se enfrenta. Estos tipos, gentuza de la peor calaña, deciden darle una lección presentándose en su casa para darle un susto. Tras violar y asesinar a la asistenta, los quinquis secuestran a la hija de Paul, quien accidentalmente muere durante el rapto. Así que él, ni corto ni perezoso, decide coge su pistola e impartir la justicia del "ojo por ojo y diente por diente" cargándose a los delicuentes y vengándose por haberle arruinado la vida.

"Yo soy la justicia 2" es una película sin trampa ni cartón, cuyo principal virtud quizás sea tambien su mayor defecto: lo tópica que resulta y la ausencia de sorpresas. La película se desarrolla en todo momento tal y como esperamos y tiene una trama en absoluto original y en la que se adivina siempre lo que va a ocurrir. Pero es tambien eso uno de sus puntos fuertes, lo honesta que resulta con los espectadores. Odio las películas pretenciosas y engañosas, me revientan muchisimo. Y afortunadamente esta no lo es, sino que da justo lo que promete y lo que el público espera ver por lo que también se agradece su previsibilidad. He de decir que a nivel personal me encanta este tipo de cine, con sus horteradas, sus excesos, su rollo vintage y esa estética de película Grindhouse barata donde todo se ve gratuito (desde los desnudos hasta la violencia). "Yo soy la justicia 2" no es una buena película desde un punto de vista objetivamente crítico: tiene actores bastante malos, diálogos estúpidos, situaciones de coña, una dirección pasada de moda... Vista hoy en día a más de uno puede darle risa de forma involuntaria. Pero si uno raspa sobre la superficie encontrará un producto la mar de disfrutable enfocado a un público "poco exigente" y que huye de otras producciones destinadas a gilipollas gafapastas eruditos. "Yo soy la justicia 2" es una película de entretenimiento, un producto de serie B con una fortísima estética ochentera que emocionará a los fans del cine retro. Me gustó mucho la imagen tan sórdida, sucia y vulgar que da la película sobre la soleada ciudad de Los Angeles; totalmente alejada de esa idea glamourosa que tenemos todos de Hollywood. Aquí L.A. aparece retratada como un sitio bastante peligroso, con altísimo índice de criminalidad y en el que la peor calaña campa a sus anchas. Haremos junto al protagonista un viaje a los bajos fondos de Los Angeles y le acompañaremos en su justa venganza personal contra los tipejos que han violado y matado a su hija. Y mira que no quiero hacer apología de nada pero... ¡Que coño! Olé los huevos de Paul Kersey, al fin y al cabo la justicia es una puta mierda y en este mundo casi parece que salen mejor parados los criminales que las víctimas. Porque un tipo limpie las calles de basura y escoria humana no pasa nada, con unos cuantos justicieros nocturnos cargándose delincuentes tendríamos un mundo mejor. Ya está dicho, que a gusto me he quedado.

En definitiva, "Yo soy la justicia 2" es un entretenido e intenso thriller de acción y venganzas: Bronson a pesar de sus limitaciones como actor y de su inexpresividad llena la pantalla con su sola presencia, hay bastantes desnudos gratuitos, tiroretos muy tensos y escenas de venganza emocionantes. Tiene un tufo Grindhouse que le hace ganar puntos, desprende la esencia de los clásicos del videoclub y quizás visionarla en formato VHS la haría aun más atractiva. Una película sencilla y directa, muy amena, con una B.S.O. ochentera 100%, unos malos malísimos que recibirán su justo merecido y todos los excesos propios del cine de serie B de esta época. No es una obra maestra ni de lejos, pero queda muy recomendada para fans de pelis como "Calles salvajes" y similares; incluyendo casi toda la filmografía del propio Charles Bronson.


NOTA: 7/10




(¡Chupa y mama, que se derrama!)

 (Bronson en su pleno esplendor)


(Quinquis ochenteros)



lunes, 12 de mayo de 2014

LA CENTINELA (The sentinel, 1977)




Cuando se abran las puertas del infierno...

 

En 1977, tras el éxito que habían tenido películas como "La semilla del diablo (1968)" o "El exorcista (1973)", el subgénero satanista estaba en auge y surgieron algunas películas más enfocadas a este estilo en el que sectas y adoradores del diablo eran protagonistas de historias escalofriantes. Así pues el director Michael Winner decidió adaptar la novela de Jeffrey Konvitz "La centinela" llevándola a la gran pantalla con un lujoso reparto de estrellas y nuevas caras destinadas a triunfar. En la película desfilan un montón de actores de Hollywood y toda una cantera de promesas que acabaron triunfando en los años posteriores así que podemos descubrir a gente como Chris Sarandon, Cristopher Walken, Jeff Goldblum, Ava Gardner, Arthur Kennedy, John Carradine, Beverly D'Angelo, Burgess Meredith y un largo etcétera que hará las delicias de los amantes del cine clásico. Aunque el papel femenino principal está interpretado por la desconocida actriz filipina Christina Raines, quien asume con mucha carisma y naturalidad su rol de protagonista. 

"La centinela" nos cuenta la historia de Alison Parker (Raines), una guapa modelo de Nueva York que decide alquiler un apartamento en un viejo y señorial edificil de Brooklyn. Al poco de instalarse conoce a sus nuevos vecinos, todos ellos bastante extraños e incluso algo siniestros y raritos. También comenzará a sufrir perturbadoras visiones de su padre muerto (Y con quien ella mantenía una tensa relación), pesadillas y hechos aterradores comienzan a sucederse a su alrededor. Solo el sacerdote ciego que habita en la última planta del edificio parece tener respuestas a lo que le pasa a la pobre Alison, pero ante su negativa de colaborar la joven tendrá que contar con la ayuda de su novio (Chris Sarandon) para averiguar porqué todo se ha vuelto tan enrarecido y peligroso en su vida. 

Ya aviso por adelantado que esta es una de mis películas favoritas de la década de los 70 por lo inquietante que resulta la propuesta. Y no es por desmerecer a otros títulos similares y mucho más famosos como los que mencioné antes, pero bajo mi punto de vista "La centinela" le pega mil patadas a cualquiera de ellos.  Es una verdadera lástima que muy pocos la conozcan y que siempre que se habla de terror psicológico de los 70 y de pelis satanistas la gente se olvide de ella, porque verdaderamente es un clasicazo y un título de culto digno de cualquier buena colección que se precie. La historia, a parte de ser atrapante y muy interesante, se desarrolla con bastante soltura siendo "La centinela" una pelicula que logra entretener durante su hora y media. Michael Winner hace una más que correcta labor de realización ofreciéndonos un montaje dinámico y además logrando imprimirle a la pantalla una atmósfera malsana muy adecuada con el tono sobrenatural de la película. A ello hay que añadirle una buena fotografía y una B.S.O. de esas de la época con la clásica música chirriante que te avisa de que algo malo va a suceder. El conjunto es realmente bastante bueno, ya que se trata de una película de calidad tanto en aspectos artísticos (un repartazo en estado de gracia) como en medios técnicos. Se nota que tuvieron un holgado presupuesto y que lo aprovecharon sobre todo en la escenografia y en conseguir que la película desprenda todo el mal rollo que debe dar por la historia que están contando. Una de las más famosas anécdotas de este film es que en la parte final, cuando se abren las puertas del infierno y sale toda una horda de criaturas repulsivas que atacan a la protagonista, usaron a personas reales con deformidades. Lo que vemos en pantalla no son actores maquillados y caracterizados como monstruos, sino gente real sin trampa ni cartón. Una escena angustiosa, sórdida y grotesca; amén de lo inquietante que resulta saber que todos esos "monstruos" son personas de verdad con malformaciones físicas. Sin querer revelar mucho más sobre la trama, pues conviene ver la película libre de spoilers; haré mención especial al momento en el que la protagonista investiga de madrugada los ruidos que vienen del piso de arriba. LOS PELOS COMO ESCARPIAS. Y es que huyendo del susto fácil o del abuso del gore y la violencia explicita, "La centinela" se apoya básicamente en una buena historia de intriga y misterio y en el enfoque psicológico que Michael Winner le da a su película. A medio camino entre "La semilla del diablo" o "Todos los colores de la oscuridad" del italiano Sergio Martino, solo que para mi gusto más perturbadora, más escalofriante y con grandes escenas de suspense que aprovechan muy bien los recursos de la trama; poniéndonos verdaderamente en tensión. Una pedazo de joya del terror setentero, bien rodada, hecha con buenas calidades técnicas, una historia sólida y con una protagonista que encarna a la perfección el papel de mujer atormentada. Reivindico "La centinela" como la gran muestra de terror satanista que es, apta para amantes del cine de género clásico y toda una grata sorpresa para aquellos que le den una oportunidad.


NOTA: 9/10


(Si tus vecinos son raritos ¡Múdate!)









B.S.O. DE TERROR VOL. V





¡Hola a todos amigos y lectores! Nueva entrega de este pequeño espacio musical, retro y terrorífico en el que repaso algunas de las grandes B.S.O. que nos ha brindado nuestro género cinematográfico favorito. Como siempre reitero que son elecciones personales, así que podéis estar de acuerdo o no pero procuro escoger aquellas B.S.O. que me gustan y que pienso que hicieron mucho beneficio al resultado final de la película a la que corresponden.


-EL EXORCISTA (1973)

B.S.O. de Mike Olfield: Película clásica y mítica sobre posesiones demoníacas que cuenta con una partitura totalmente reconocible y escuchada hasta la saciedad. Mike Olfield puso música a las imágenes con su "Tubular bells" dando muchísimo mal rollo y haciendo historia.





-SATANÁS, EL REFLEJO DEL MAL (1980)

B.S.O. de Tim Krog: A este tipo no le conozco de nada y me imagino que muchos de vosotros tampoco. Pero merece un puesto de honor por la B.S.O. de ese Grindhouse desacomplejado que es Satanás, el reflejo del mal. Melodías chirriantes, uso de sintetizadores y ritmos escalofriantes típicamente ochenteros.





-LA NIEBLA (1980)

B.S.O. de John Carpenter: El sello Carpenter es siempre sinónimo de calidad y en La niebla el director también ejerció de compositor logrando una de sus mejores partituras. Clásica, muy del gusto de la época y totalmente acorde con el espíritu y la atmósfera escalofriante y tenebrosa de la película. Una B.S.O. de altura e inolvidable para los fans del género de terror.


jueves, 8 de mayo de 2014

DEMENCIAL (Unhinged, 1982)




Aisladas por la tormenta

 

¿Recordáis cuando hace unos meses os hablé de las Video Nastys? Pues aunque en el repaso que hice en aquel artículo "Demencial" no estaba incluida, perfectamente podría haber aparecido entonces ya que es uno de los títulos que la Thatcher censuró en Gran Bretaña durante la década de los 80. Así que con estos datos que tenía en mi mano me imaginé que estaría ante una película perturbadora y sobre todo, con altas dosis de violencia explícita y mucho gore gratuito. Pero nada más lejos de la realidad, ya que si uno va buscando un peli potente en sangre se llevará una considerable decepción. Cierto es que existen dos versiones, una muy mutilada por la censura y otra "uncut" y sospecho que yo vi la que está recortada y suavizada ya que el nivel gore era medio-bajo. No obstante, a pesar de este detalle que me decepcionó un poco; logré disfrutar de la película. Aunque vaya por delante que ni de lejos es uno de mis slashers favoritos y le encontré varias pegas, pero iré por partes reseñando "Demencial".

La historia es, a priori, simple y llana: tres jóvenes amigas veinteañeras se disponen a pasar el fin de semana en un festival de música. Mientras atraviesan una zona boscosa y montañosa son sorprendidas por una fuerte tormenta y su coche se sale de la carretera. Al despertar descubren que están en una enorme y lujosa mansión en la que viven una anciana inválida y su agradable pero reservada hija solterona. Las dos mujeres acogen a las chicas y las invitan a pasar allí unos días hasta que terminen de recuperarse las leves heridas del accidente, ya que no disponen de teléfono para llamar a nadie y el pueblo más cercano está a pocos kilómetros atravesando el bosque. Las chicas aceptan, a pesar de lo extrañas que parecen sus anfitrionas pero cuando deciden al día siguiente ir en busca de un teléfono los asesinatos comiezan a sucederse. Ruidos extraños, alguien que las observa a través de agujeros de las paredes y... ¡Un misterio por resolver que esconden las dueñas de la casa!

"Demencial" es una película sencilla, barata, muy influenciada por la estética underground y de serie B que desprendían las peliculas de terror de mediados-finales de los 70 (Aunque se rodara en el 82 parece algo más antigua). Su punto flaco son los tiempos muertos y el exceso de diálogos y escenas de relleno que tiene, quizás por falta de imaginación del guionista o muy posiblemente por falta de presupuesto para contratar más actores e incluir un mayor número de asesinatos y escenas potentes de terror. Tiene un ritmo pausado, lento, muy del gusto de aquella época e imagino que insufrible para los más modernos y aquellos que estén acostumbrados a pelis rollo videoclip alucinógeno. Pero he de admitir que incluso para mi, que soy un nostálgico empedernido y un amante de lo viejo hubo ratos en los que la trama se me hizo algo pesada debido al ritmo tan irregular de "Demencial". Así que lo más impacientes ni os molestéis en darle una oportunidad porque no pasaréis de los primeros 35-40 minutos ya que la trama se desarrolla sin grandes efectos de pirotecnia y muy calmadamente. La película tiene dos grandes aciertos por los que merece la pena ser rescatada del olvido: uno de ellos es su atmósfera oscura, tremendamente inquietante y malrollista. El otro es su giro final, tan demencial como el título y sorprendente y perturbador. No se que tenían estas viejas películas pero muchas de ellas, hasta las peores y más cutres, poseían una atmósfera cojonuda y muy opresiva que realmente conseguía poner en tensión al personal. Y "Demencial" es el claro ejemplo de esto que digo: su fotografía (totalmente Grindhouse, añeja y retro) unida a una B.S.O. chirriante con melodías de piano que ponen los pelos de punta hacen que la película transmita la sensación de peligro, aislamiento y soledad en la que se ven envueltas las jóvenes chicas. Además, el hecho de usar casi como escenario único una enorme casona potencia ese aire claustrofóbico. No obstante se ve que es una película muy limitada, hecha con pocos medios, actores completamente desconocidos, sin presupuesto para mostrar nada espectacular ni meter efectos especiales... "Demencial" es un pseudo-slasher independiente de serie B que se apoya en el suspense y la intriga para captar la atención del espectador. Pero no deja de ser un proyecto de segunda que ni si quiera entretiene todo lo que debería. Tiene influencias y referencias de la majestuosa "Psicosis" (salvando mucho las distancias) y también de "Carrie"; con esa tensa relación entre madre dominante e hija sumisa. Y evidentemente aprovecha el tirón de los "Viernes 13" y similares, aunque con muchísima más modestia y dando protagonismo a la historia por encima de los asesinatos. Quizás con un par de crímenes más habría resultado una propuesta mejor, pero el nivel de violencia no es impresionable y las muertes son poquitas y algo ligeras. A medio camino entre el thriller de suspense, el slasher y las películas de misterio ambientadas en mansiones góticas con secretos; "Demencial" toca todos los palos sin terminar de encajar en ninguno aunque se reserva un par de ases en la manga.

En definitiva, un título típicamente ochentero, apto para coleccionistas, para amantes del cine retro y para aquellos que quieran disfrutar de una propuesta correcta pero que podria haber sido mucho mejor. Gran atmósfera, buen nivel de intriga y algunas escenas de terror bien resueltas (Amén de un final shockeante); pero muy floja en cuanto a gore y algo aburridilla en varios tramos por la parsimonia del director narrando la historia.


NOTA: 5/10





(Desnudos gratuitos)





miércoles, 7 de mayo de 2014

MAESTROS DEL TERROR: JOHN CARPENTER





John Howad Carpenter nació en Carthage (Nueva York, EE.UU.) el 16 de enero de 1948. A pesar de que no necesita presentación e imagino que todos los que aquí leéis habitualmente conocéis sobradamente la trayectoria de este prolífico director, haré un repaso a la filmografía del maestro John Carpenter.

Podríamos considerarle algo así como al "Juan Palomo del terror": Carpenter no solo dirige sino que habitualmente también escribe sus propios guiones y además compone la B.S.O. de sus películas. Comenzó en los 60 rodando cortos de bajísimo presupuesto, tal y como hacen muchos en sus inicios y fue en 1976 cuando rodó su primera gran película. "Asalto a la comisaría del distrito 13": un thriller  de suspense y acción que homenajeaba  al western "Río bravo". Dice Carpenter que el hecho de acabar siendo uno de los máximos exponentes del género de terror fue fruto de la casualidad, ya que él lo que quería era dirigir westerns; su género favorito. Pero al estar estas películas algo obsoletas y pasadas de moda en la época en la que él comenzó a hacer cine, se metió de lleno en el terror con tan buenos resultados que terminó siendo un referente y un director imprescindible de este género. En 1978 dirigió "Alguien me está espiando" y la que sería su película más famosa: "La noche de Halloween". Fue esta última la que le convirtió en el director de terror de moda gracias al arrollador éxito que cosechó con una barata película en la que un asesino enmascarado mata niñeras durante la noche de Halloween. En 1980 volvió a ponerse tras las cámaras para realizar "La niebla" en la que contó con actrices de la talla de Janet Leigh (asesinada en la célebre ducha de "Psicosis"), Jamie Lee Curtis (scream queen y protagonista de "La noche de Halloween") y con Adrianne Barbeau (su pareja sentimental en aquel momento y habitual rostro del cine de terror).



(Con 3 musas en un descanso de "La niebla")


En 1981 el director decide dar un giro a su carrera alejándose del terror más puro para aventurarse con un thriller futurista de acción y c/ficción post-apocalíptica. El experimento en cuestión fue "1997: Rescate en Nueva York", película que a pesar de no tener nada que ver con lo último que había hecho gozó de un notable éxito. Además fue su primer trabajo con el que posteriormente sería su actor fetiche, el rubiales Kurt Russell.  Un año después, en 1982 y nuevamente con Russell de protagonista, dirigió una de sus obras cumbre: "La cosa", remake de un clásico de los años 50 en que mezclaba la c/ficción alienígena con el terror más puro. Tras este nuevo acierto cinematográfico (no a nivel comercial ya que pasó por taquilla muy discretamente) dirigió en 1983 "Christine", basada en una novela de Stephen King y con un coche asesino como eje principal de la trama. Un título algo menor en su filmografía pero una pequeña joya de culto ochentera para nostálgicos a pesar de todo. Es en 1984 cuando Carpenter sorprende a propios y extraños al ponerse tras las cámaras para dirigir "Starman: el hombre de las estrellas", una película de corte romántico con toques de c/ficción que resultó ser bastante blandita y en la que Carpenter se alejaba por completo de sus fans más acérrimos. Nos vamos hasta 1986 para recibir su próximo proyecto: "Golpe en la pequeña China" (leer reseña AQUI), un divertimento alucinógeno que mezclaba diversos clichés y elementos del género fantástico. Protagonizada nuevamente por Kurt Russell, la película fue muy incomprendida en su momento y el público le dio la espalda. Sin embargo ha alcanzado el estatus de título de culto con el paso de los años resultando ser un título muy reivindicado por los fanáticos de los 80. En 1987 decide volver de lleno al terror con "El principe de las tinieblas", con la que sí logró convencer al público cosechando un correcto éxito taquillero gracias una perturbadora historia pseudo-satánica. Al año siguiente, en 1988, rueda su última película de género en esta grandiosa década que tan buen sabor de boca nos dejó a los amantes del género. Se trata de "Están vivos", una combinación de comedia de terror y peli de c/ficción con invasores alienigenas.






Al llegar a la década de los 90 la carrera del director comenzo a sufrir ciertos altibajos y a ser menos fructífera que en años pasados, ya que en 22 años solamente ha rodado siete películas y tres Tv Movies, acomodándose y retirándose poco a poco. Su primera incursión cinematográfica en los 90 fue con la irregular "Memorias de un hombre invisible" en 1992; una producción de la que en este blog ni merece la pena hablar. Al año siguiente, en 1993, participó en la película para televisión "Bolsa de cadáveres". Él y Tobe Hooper ("La matanza de Texas") se repartían los segmentos de esta antalogía de cortos de terror. En 1994 remontó a lo grande con la que es una de sus películas más curiosas, perturbadoras y una de las grandes favoritas de todos sus fans: "En la boca del miedo". Aprovechando su éxito y su buena racha, Carpenter dirigió en 1995 "El pueblo de los malditos". Se trata de un remake de una vieja película de 1960 sobre un grupo de peligrosos niños con el pelo rubio platino sembrando el terror en un pueblecito. No es de sus obras maestras pero sí una buena muestra de su talento y un pequeño clásico noventero. En 1996 se decidió a dirigir la secuela de una de sus grandes glorias ochenteras y realizó "2013: Rescate en L.A.", nuevamente protagonizada por Kurt Russell pero esta vez sin el respaldo que tuvo la primera película. Tan solo un par de años después, en 1998, volvió al terror con una interesante película de chupasangres con cierto aire de western llamada "Vampiros de John Carpenter". Gracias a su buen funcionamiento en taquilla, el director pasó al nuevo milenio saboreando el éxito y en 2001 volvió a dirigir decidiéndose por una de sus películas más polémicas: "Fantasmas de Marte". Amada por algunos, odiada por muchos; un título que no dejó indiferente a sus seguidores y es que la combinación de thriller futurista con toques de terror clásico fue algo difícil de digerir. No fue hasta cuatro años más tarde, en 2005, que el director volvió a ponerse tras las cámaras. Lo hizo para la serie de TV "Masters of horrors", dirigiendo una de las películas independientes que la conforman: "Cigarrette burns". Debido a la buena aceptación que tuvo este proyecto en 2006 repitió en la segunda temporada realizando "Pro-life". Tras estas experiencias tan positivas en la televisión, se decidió a hacer una película cinematográfica; la última hasta ahora en su filmografía. Fue en 2010 y el título en cuestión es "Encerrada", sobre fantasmas y psiquiátricos extraños; un proyecto que no tuvo el éxito ni la recepción esperada. Y quizás debido a que su carrera ha sufrido un considerable bajón tanto en crítica como en público, el director permanece desde entonces apartado de los platós de cine y sin proyectos a la vista. No obstante y a pesar de algunos descalabros, es innegable el talentazo del Señor Carpenter: un hombre que se hizo una carrera a su medida produciendo, escribiendo y componiendo la música de casi todas sus películas. Un auténtico Maestro del Terror que ha creado escuela, ha servido de inspiración a otros talentos más nuevos y que nos ha dejado, hasta la fecha; un buen puñado de títulos de género fantástico que son ya pieza de culto para los admiradores del cine de horror.





(Dirigiendo a Amber Heard en "Encerrada")


FRASES CÉLEBRES:

 Yo no quiero ser parte de la demografía. Quiero ser un individuo. Me pongo cada una de mis películas como una insignia de orgullo. Es por eso que aprecio todas mis malas críticas. Si los críticos empiezan a gustarle mis películas, entonces estoy en serios problemas.

 Nunca me metí en este negocio, en el cine, hacer películas de terror. Llegaron a mi puerta y me dieron encasillado. Que estaba bien, me gusta, pero me metí en este negocio para hacer los westerns. Y el tipo de western que solía ver, murió. Así que eso no funcionó.



martes, 6 de mayo de 2014

VISIONES: 13 AÑOS DESPUÉS (Bad dreams, 1988)




Paz, amor... ¡Y suicidios en grupo!

 

Durante la década de los 70, especialmente en Estados Unidos, existieron múltiples de grupos y sectas hippies. Las había de todo tipo, con toda una gran variedad de creencias y cultos; algunas más inofensivas y otras de ellas bastante peligrosas y con tendencia a los suicidios en masa. Y es este el punto de partida de esta propuesta ochentera sobre la que voy a hablaros hoy: "Visiones, 13 años después". La película, dirigida por el irregular Andrew Fleming (realizador en los 90 de "Jóvenes y brujas"), comienza en 1975 relatándonos como un grupo que pertenece a una secta deciden quemarse vivos inducidos por su líder. Durante el incendio de la casa en la que conviven una niña adolescente consigue escapar de las llamas y queda en estado de coma durante trece años. Cuando despierta es una guapa veinteañera que está a finales de los 80 recluida en un hospital psiquiátrico. La chica tendrá que acudir a terapia con otro grupo de pacientes para asimilar su traumática experiencia y recomponer su vida. Sin embargo, comienza a sufrir unas fuertes alucinaciones en las que aparece el líder de la secta; quien vuelve en su busca por haber sido ella la única en escapar con vida. Y a su vez, mientras la pobre chica es atormentada por estas pesadillas (¿O no son pesadillas?), sus compañeros de terapia empiezan a morir aparentemente suicidándose de las formas más horribles. La chica, ayudada por un joven y apuesto psiquiatra tendrá que averiguar que ocurre realmente y si de verdad el líder de la secta ha vuelto desde El Más Allá para llevársela con él.

"Visiones: 13 años después" es una de tantas producciones de terror de segundo nivel que poblaron las carteleras (Y sobre todo los videoclubs) durante la década de los 80. Una de esas producciones simpáticas y vistosas de las que ya solo unos pocos se acuerdan pero que merece la pena reivindicar. No es una película especialmente buena pero tampoco es un título que deba estar en el ostracismo cogiendo polvo ya que se trata de una distraída propuesta con algunos aciertos bastante destacables. Una de las cosas que más valoro cuando veo una película es su capacidad de entretenimiento. Para mi es básico y fundamental que una peli sea entretenida y en este caso "Visiones: 13 años después" cumple con su cometido sobradamente. Se me hizo interesante y muy amena desde el comienzo y a pesar de flaquear un poco en su última media hora puedo decir que me gustó bastante. La combinación de terror psicológico y misterio que hace el director favorecen al conjunto final de la película, la cual navega entre distintos subgéneros ofreciendo un poco de aqui y un poco de allá. Quizás la atmósfera del psiquiátrico no está todo lo bien aprovechada que debería, creo que podrían haber jugado muchísimo más con este escenario y con el hecho de que la protagonista esté internada en un centro mental. En ese aspecto la película cojea ya que no posee una atmósfera tan opresiva o malrollista como debería, algo que la habría beneficiado notablemente. Sin embargo las escenas oníricas y las "visiones" de la chica si están muy bien planteadas y consiguen meternos de lleno en sus alucinaciones, logrando el director imprimir su paranoia y que se refleje en pantalla con gran naturalidad. A esto ayuda la fragilidad y dulzura que transmite la protagonista, Jennifer Rubin, quien sin ser una gran actriz hace un más que correcto papel. Rubin venía de las pasarelas y esta era su segunda película, siendo la primera "Pesadilla en Elm Street 3: los guerreros del sueño"; curiosamente una película con la que "Visiones: 13 años después" tiene bastantes puntos en común. Para empezar porque las pesadillas son el eje principal del argumento. Seguidamente porque el lider de la secta que perturba a la protagonista murió quemado y al igual que Freddy Kruger se le aparece churrascadito. Además todo transcurre en un psiquiátrico con un grupo de personas con problemas en los papeles principales que van muriendo uno a uno, justo igual que en la tercera parte de "Pesadilla en Elm Street". Salvando las distancias y a pesar de que esta producción sale mal parada si nos ponemos a comparar; hay que admitir que siendo una pequeña película hecha en la última hornada del terror ochentero mantiene cierto nivel y sobre todo logra entretener y resultar interesante por si misma. Si hay algo que puede achacársele es su abrupta y desaprovechada resolución final. A pesar del tenso clímax en la azotea del hospital, todo termina como muy de repente; no logrando la efectividad que se podría haber conseguido. Sin embargo el conjunto es bastante positivo: las escenas de alucinaciones y los ataques de pánico que sufre Jennifer Rubin están filmados con buen pulso e incluso el director se permite derrochar algo de sangre en algunas de las muertes de los pacientes. "Visiones: 13 años después" es una película que no destaca por su originalidad pero la extraña combinación de slasher, intriga de sobremesa y thriller paranoide la hacen lo suficientemente distraída como para disfrutar con ella si uno se libera de prejuicios y altas expectativas.

En un papel secundario, interpretando al maquiavélico líder de la secta, se encuentra el actor Richard Lynch; un habitual de este género y que se desenvuelve a la perfección en el papel de villano. Una película con una correcta factura técnica, actores no especialmente grandiosos pero si solventes en sus personajes, un ritmo ameno y entretenido, algunas escenas de suspense y terror bien rodadas y ese toque ochentero que le da a la peli un sello nostálgico que hace que la veamos con mejores ojos.


NOTA: 7/10


(La preciosa Jennifer Rubin, a punto de alucinar)

(Richard Lynch sin maquillaje tambien acojona bastante)





lunes, 5 de mayo de 2014

SUEÑOS SINIESTROS (The sender, 1982)




Soñando despierto

 

No sabía absolutamente nada sobre esta película hasta que hace una semana la descubrí por casualidad y me lancé a darle una oportunidad, llevándome una grata sorpresa. No porque sea un film maestro o un título imprescindible, porque realmente no lo es. Sino porque esperaba poco o nada de ella y me ofreció más de lo que nunca hubiese creído que me daría, resultando una correcta película de terror psicológico. "Sueños siniestros", que así se llama esta producción, es una variante de la película "Carrie" (dirigida en 1976 por Brian De Palma) solo que cambiando a la chica con telequinesis por un chico telépata. 

"Sueños siniestros" comienza con el intento de suicidio de un joven que intenta ahogarse en un lago delante de un montón de familias que están por allí de camping. Tras ser rescatado el chico es internado en un hospital psiquiátrico en el que trabaja la doctora Farmer, una psicóloga joven y guapa que desde el primer momento siente especial interés por el caso de este pobre desgraciado. El chavalito, que está siempre super deprimido y muy triste, sufre de amnesia y ni si quiera recuerda quien es o el motivo que le llevó a intentar quitarse la vida. A su vez, la doctora comienza a sufrir alucinaciones y pesadillas perturbadoras y pronto comprenderá que se trata del chico que posee poderes telepáticos y proyecta en ella sus pesadillas y sus sentimientos más negativos. Por el psiquiátrico aparece también la misteriosa y extraña madre del joven, una mujer que no sabe nunca uno de que pie cojea y si lo que quiere es ayudar o entorpecer.

Con esta interesante trama, original teniendo en cuenta la época y el tipo de cine de terror que se hacía aquel entonces, "Sueños siniestros" se desarrolla con bastante soltura. Hay dos aspectos que merecen la pena destacar notablemente en la película y son sin lugar a dudas su B.S.O. y su fotografía. Ambas juegan un papel decisivo y son fundamentales para que funcione el film, ya que sin ellas podría haber resultado un descafeinado melodrama pero la música y la estética/atmósfera de "Sueños siniestros" son tan buenas que hacen que tenga un aspecto final de lo más tenebroso e inquietante. La B.S.O. representa a la perfección el estado de ánimo de nuestro protagonista, reflejando su tristeza en cada nota. Es una música  oscura, escalofriante incluso y sobre todo transmite negatividad y pena. Y la atmósfera fría hace que el psiquiátrico resulte aun menos acogedor de lo que ya es de por sí; gracias a una fotografía que saca mucho provecho a los escenarios. En el apartado artístico hay que destacar a dos actores notables: el esloveno Zeljko Ivanek y la veterana Shirley Knight. El primero interpreta a "El remitente" (sender en español) y de verdad que a pesar de su juventud consigue que empaticemos con él y sintamos toda esa angustia y tristeza que desprende el personaje. ¿Quien es realmente? ¿Por qué tiene poderes? ¿Por qué quiso suicidarse? Poco a poco vamos descubriendo cosas de este interesante e intrigante personaje, un propotipo de protagonista poco habitual pero que personalmente me gustó mucho tanto el papel como el actor interpretándolo. Shirley Knight hace de su madre, una mujer tremendamente ambigua cuyas apariciones aunque no son muchas si son contundentes. Hasta bien entrada la película no sabremos que clase de intenciones tiene y la actriz hace un personaje bastante agradecido y que da muy mal rollo. Peor parada sale Kathryn Harrold que a pesar de asumir el protagonista femenino no está tan creíble ni termina de caer simpática. A la actriz le falta credibilidad, empatía y fuerza; haciendo un personaje que no me gustó demasiado aun siendo la "heroína" de la película.

"Sueños siniestros" destaca también por la seridad y sobriedad del conjunto, resultando una película que no da lugar a ningún momento de relax o que elimina cualquier connotación cómica. Sino que se trata de un thriller psicológico con altas dosis de suspense que mantiene ese toque oscuro y sombrío desde el principio hasta el final. El ambientar casi toda la trama en un psiquiátrico, con sus respectivos enfermos mentales y los poco ortodoxos métodos de algunos piscólogos ayuda a conseguir esa sensación tan deprimente e inquietante. Algo que como espectador agradezco ya que uno logra conectar con lo que ve en pantalla y esa sensación tan malrollista que imprime toda la película consigue incomodarnos y tenernos en vilo durante hora y media. No es un film redondo, pienso que la temática del telépata no está todo lo bien aprovechada que debería e incluso se echa en falta algo más de espectacularidad en ciertas escenas o un clímax más alocado. A veces uno tiene la impresión de que el director está demasiado contenido y la pobre actuación de la actriz principal perjudica algunos aspectos de la película. No es todo lo buena que podría haber sido y quizás un poco más de mala leche le habría sentado como un guante. Sin embargo se deja ver y resulta entretenida y además explota un tema que no ha sido demasiado visto en cine, dándole un enfoque muy tenebroso. Es curioso que esta película sea tan desconocida ya que es lo suficientemente interesante como para gustar a un amplio público ávido de terror ochentero. Sin ser una obra maestra ni nada que se le parezca, os animo a que le deis una oportunidad. Un título menor de comienzos de los 80, con una temática algo fantasiosa pero tratada con mucho realismo y seriedad; una película de gran atmósfera, con escenas oníricas que dan bastante mal rollo y un más que logrado toque de suspense y terror psicológico.


NOTA: 7/10


(Un chico triste y con poderes psíquicos)


(tratamiento de choque)