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lunes, 24 de marzo de 2014

MIL GRITOS TIENE LA NOCHE (Pieces, 1982)




El slasher favorito de Eli Roth

 

¡Que grande Juan Piquer Simón! Como se echa en falta el cine de este hombre: esa serie B de tercera categoría que imitaba las mejores producciones USA con todo el gamberrismo y el morro del mundo. Películas que desprendían diversión a raudales y que sabían como entretener y satisfacer a los devoradores de cine de videoclub. Que nostálgico me pone hablar de directores como Piquer Simón, por poner un ejemplo, gente que dedicó toda su carrera a brillar (o intentar brillar) en un género hostigado en nuestro país y que hizo cabriolas para poder sacar adelante sus producciones de terror barato. En 1982 y con "guión" de Joe D'Amato el valenciano se fue a hacer las Américas y se subió al carro del slasher que tan de moda estaba en aquella época. Bueno del slasher y del giallo italino, porque "Mil gritos tiene la noche" combina ambos géneros en una delirante y bizarra mezcolanza. Tan pasada de rosca es que el director de cine Eli Roth ha declarado en varias ocasiones su admiración por esta película, considerándola su slasher predilecto.

La película deja clara sus intenciones desde los primeros minutos. Gracias a un inicio potente y sanguinoliento el director logra captar nuestra atención nada más comenzar la película. Un niño más cachondo que el palo de un churrero hace un puzzle con una tía buena en la foto (CURIOSIDAD: la modelo fue Pilar Alcón) y cuando su madre le ve reacciona como una hiena con el virus de la rabia llamándole de todo como si fuera una tertuliana de Salvame Deluxe. El niño, ni corto ni perezoso se carga a la madre a hachazos y luego la decapita con un serrucho. Cuarenta años después y con otra identidad, el niño asesino es ahora un hombre pero también asesino. Evidentemente no voy a deciros su identidad a pesar de lo fácil que resulta adivinarla si uno tiene dos dedos de frente, pero a fin de cuentas ¡¿A quien coño le importa el final "sorpresa" en el que se averigua quien es el psicópata?! La película es tan sumamente demencial y gore que lo que menos le interesa al público es que el killer sea fulanito o menganito. Lo verdaderamente interesante es la carnicería que Piquer Simón se saca de la manga convirtiendo "Mil gritos tiene la noche" es un slasher alto en contenido gore y con escenas absolutamente divertidas y delirantes que nos llevan de un WHAT THE FUCK?! a otro.

Objetivamente he de decir que la película es mala. Mala como un dolor de testículos cuando te dan un hostiazo con un balón medicinal. Asi más o menos para que os hagáis una idea. Pero es también un placer culpable, una de esas malas películas que por alguna razón la ves y te encanta. La disfrutas, la gozas, te divierte, te entretiene y cuando acabas te quedas con una sonrisilla de tonto sabiendo que en el futuro la volverás a ver. Técnicamente es correcta, sin más. Se ve que no tenían un gran presupuesto pero la escenografía, la fotografía y la B.S.O. están bien; no da la impresión de baratija de mercadillo sino de producción de presupuesto mediano. El problema es el guión, que bien creo que lo escribieron sobre la marcha y fumándose unos canutos porque si no es inexplicable lo absurdo de algunos diálgos y esas situaciones cutresalchicheras en la que los personajes navegan entre lo bizarro y el bochorno. En el reparto podemos ver a un montón de jóvenes rostros desconocidos que se pasen por allí para después de decir alguna estúpida frase caer víctimas de la motosierra del maníaco que siembra el terror en un campus universitario. Y entre ellos algunas viejas glorias como Jack Taylor, Linda Day, Frank Braña o Cristopher George; todos ellos con más de una intervención en el terror de aquellas épocas y fácilmente reconocibles para los fans del género. Pero es que en "Mil gritos tiene la noche" ni los actores de más renombre se salvan, mítica es la escena de Linda Day SOBREACTUANDO tras encontrar el cadáver mutilado de una joven y gritando al aire "¡Bastardo! ¡Bastardoooo!" jajajaja ¡Impagable momento de cachondeo! Así como apariciones estelares del chino que hace kung fu de noche y sale de la nada para provocarnos un ataque de risa de esos que acaban en ataque de tos. O el jardinero gordito que parece primo hermano de Bud Spencer. O la joven que va patinando y se estrella contra un espejo. O el gordito amigo del joven protagonista con la careta de monstruo. O esos policias que no se enteran de nada y son el colmo de la torpeza. O la policía-tenista infiltrada en la universidad para descrubir al asesino y que no tiene ni idea de defensa personal y solo entorpece.Y así un largo etcétera de situaciones iverosímiles que elevan la película a la categoría de culto gracias a lo extraña que resulta en algunos momentos; porque uno nunca tiene claro hasta que punto se la estaban tomando en serio el director y los productores. ¿Es una comedia de terror involuntaria? ¿Esas dosis de caspa y frikismo están a propósito? "Mil gritos tiene la noche" es el despropósito más recomendable que uno haya visto en años. Porque a pesar de todos sus fallos, de un reparto de capa caída y de un guión que en verdad no existe; resulta una propuesta de lo más interesante. La película no logra aburrir ni un solo momento, su ritmo dinámico y las continuas apariciones del psicópata la salvan de la quema gracias a unas muertes bestiales y mucho más sangrientas que cualquier "Viernes 13". Veremos decapitaciones, cuchilladas, una chica partida en dos por una motosierra, miembros amputados... ¡Juan Piquer Simón no se corta un pelo a la hora de mostrar casquería y violencia explícita! Ni tampoco desnudos, ya que la peli es generosa es topless femeninos de actrices tan lamentables como hermosas e incluso se atreve con un desnudo frontal masculino. La película es una exploit pura y dura: copia lo mejor de los giallos y del slasher americano, mete varios desnudos completamente gratuitos, escenas muy burras, muertes sangrientas y numerosos toques de humor negro y situaciones que son pura comedia. Eso si, "Mil gritos tiene la noche" es ver para creer. Si aún no le habéis dado una oportunidad debéis hacerlo sin lugar a dudas e incluso me atrevo a asegurar que repetiréis la experiencia. Es divertida, cutre, pasadísima de rosca, delirante, súper entretenida, erótica, enfermiza y muy sangrienta. Un slasher de lo más completo, tremendamente efectivo, con aroma de cine Grindhouse y cercano a esas exploits italianas de principio de los 80. Cine de género que supura amor por el género, pero que no puede tomarse muy en serio. Lo mejor es entrar en su juego y dejarse llevar, no buscarle los tres pies al gato y aceptar que una mala película puede ser más divertida que una buena. Sentiréis vergüenza ajena en más de un momento, incluso os sentiréis culpables por estar disfrutando con ella. Pero también os invadirá la nostalgia y desearéis ver más producciones de este estilo. ¡Un clasicazo ochentero y una joyita de culto de la serie B!

Reseña dedicada a Ángel Sánchez Guillot, el sabe muy bien el motivo. ¡Gracias compañero!


NOTA: 7/10





(¡¡¡Bastardooooooo!!!)





jueves, 20 de marzo de 2014

HELLRAISER (Hellraiser, 1987)



Visita desde las entrañas del infierno

 

Clive Barker, novelista de terror, dirigió en 1987 la adaptación cinematográfica de su libro "Hellraiser"; un relato sobre demonios que conceden deseos a través de un extraño  cubo que manipulado por aquel que lo posea le permite invocar a una especie de genios maravillosos con pinta súper chunga y más peligrosos que un mono lobotomizado con una escopeta de feria. 

Larry Cotton, su nueva esposa; la misteriosa Julia, y la joven y guapa hija del hombre (fruto de su primer matrimonio), se mudan a una gran casona en Londres. El hermano menor de Larry, llamado Frank y quien tenía fama de ser un golfo y un vividor, está desaparecido desde hace algún tiempo. Lo que ellos no saben es que Frank, tras adquirir una misteriosa caja metálica en un mercadillo y realizar un extraño ritual en aquella misma casa, invocó a unos demonios llamados "cenobitas" que le dejaron hecho una salsa boloñesa en todo un espectáculo de sadomasoquismo gore. Accidentalmente, Larry se hace un corte y la sangre que emana de su herida despierta a Frank; reconvertido en un cadáver parlante y asqueroso. Julia le descubre y, aunque al principio se asusta mucho, decide ayudar a Frank con su resurrección total ya que estaba perdidamente enamorada de su cuñado. Para ello deberá propocionarle víctimas mortales y que así Frank vaya recomponiéndose como hombre. Mientras tanto la adolescente Kristy, hija de Larry, empieza a sufrir pesadillas y tras hacerse con el cubo de los deseos se verá amenazada y acosada por los sanguinarios demonios cenobitas. Y básicamente este el argumento oficial de "Hellraiser", un verdadero título de culto que dio lugar a un montón de desastrosas secuelas que a día de hoy siguen llegando como churros a las estanterías de los videoclubs.

He de decir que a nivel personal "Hellraiser" me ha parecido siempre una peli bastante sobrevalorada. No me malinterpretéis, no pienso que sea una mala película y hay cosas de ella que me gustan bastante. Pero si pienso que tiene un prestigio y una fama que no merece, habiendo títulos mucho más interesantes y mejores de los que tristemente ya nadie se acuerda. "Hellraiser" parte de una idea original y es un soplo de aire fresco al cine de terror que se hacía a mediados de los 80. En aquella época las célebres películas slasher eran las niñas bonitas del género y pocos se atrevían a rodar producciones que se alejaran de aquel estilo y aquella temática. En ese aspecto he de romper una lanza a favor de este título, ya que se desmarca por completo del cine de terror adolescente y apuesta claramente por una película bien distinta y dirigida a un público más adulto y quizás mas exigente. Recuerdo que la primera vez que la vi, hace ya muchos años, me sorprendió gratamente eso mismo; el tener la impresión de ver algo fresco y "nuevo". Además, toda la película mantiene un tono oscuro, amenazador y una atmósfera bien lograda e inquietante. Incluso se reserva varias escenas verdaderamente desagradables, todo un festín para los amantes de la casquería y las sangrías ya que la peli tiene un considerable nivel gore. Sin embargo, a pesar de tener una más que correcta factura técnica, actores solventes, un buen diseño de los demonios, algunas logradas escenas de suspense y buenas dosis de sangre ¿Que falla en "Hellraiser" para que no sea una de mis pelis favoritas y piense que está sobrevalorada? Pues es bien sencillo: su ritmo irregular, que hace que la pelicula naufrague en algunos tramos condenándola a ser un título que queda lejos de resultar redondo o imprescindible. Yo tengo un lema y es que al cine, sobre todo al de terror y fantástico, le pido la máxima diversión y entretenimiento posible. Y no es algo que tenga que ver realmente con el número de escenas de acción/terror que incluya un director; sino con la pasión con la que él las ruede. Y Clive Barker será un buen escritor y por ende un buen guionista, pero falla a la hora de ejecutar las labores de dirección. A la película le falta garra y emoción, hay todo un recital de monstruos y escenas aterradoras y desagradables pero están rodadas sin la intensidad que requieren. Y es una verdadera lástima, porque "Hellraiser" tiene muchísimo potencial, hay una buena historia y unos personajes interesantes. En manos de un realizador como John Carpenter o de mi queridísimo Lucio Fulci esta película habría sido una verdadera joya del horror. Me relamo de gusto pensando en lo que podrían haber hecho con semejante argumento entre sus manos, seguro que habría salido un proyecto tremendísimo. Pero Barker se queda corto y parece perdido en varias ocasiones. Escena chula, escena aburrida. Escena chula, escena aburrida. Escena chula, escena aburrida. Y así sucesivamente. Bien es cierto que brinda algunos momentos verdaderamente buenos y que la película tiene partes bastante entretenidas, en las que parece que por fin el director se va a arrancar por bulerías y todo va a estallar en un cóctel de fuegos artíficiales asquerosamente gores. Pero la película sufre varios altibajos, una pena que tenga un montaje tan poco dinámico, en el que se alterna la diversión con el aburrimiento y esa forma tan densa y carente de emoción que tiene de filmar Barker. ¿Es una mala pelicula? No, no lo es. Tiene ingredientes de sobra para gustar a un amplio público y a pesar de sus defectos es uno de los títulos más representativos del terror de los 80. Hay mal rollo, un erotismo sadomasoquista que traspasa la pantalla, hay buen gore y algunos sobresaltos y escenas de terror bastante sugerentes. Pero no puedo perdonarle ese ritmo que flojea, esa falta de garra que tiene el director y lo irregular que resulta como producto de diversión. Ahí está "La invasión de los zombies atómicos" (ver reseña AQUI) que es mas mala que un dolor de muelas pero resulta un verdadero espectáculo de entretenimiento y la puedes ver diez veces seguidas que no te aburres ni un solo minuto. Porque hay veces que no es cuestión de lo buena que pueda ser la historia o de tener un gran apartado técnico y artístico, sino de divertir y lograr que el espectador se lo pase super bien. Y "Hellraiser" solo lo consigue a ratos y a trompicones.

Para finalizar quiero destacar la presencia de Doug Bradley como Pinhead, líder de los cenobitas; quien realmente impone con su imagen y acojona solo verle. Y también a Ashley Laurence, quien interpreta a la sufrida y aterrorizada protagonista; siendo una más que correcta heroína que consigue empatizar con el público.


NOTA: 6/10




(El dichoso cubo de los cojones)









lunes, 17 de marzo de 2014

7 ORQUIDEAS MANCHADAS DE ROJO (Sette orchidee macchiate di rosso, 1972)



¿Quien es la siguiente es morir?

 

Umberto Lenzi fue uno de los más reputados y reivindicables directores del fantástico italiano; responsable de títulos tan inolvidables como "Caníbal feroz", La invasión de los zombies atómicos o de El ojo en la oscuridad. A comienzos de la década de los 70, el italiano fue uno de los principales promotores del subgénero giallo que tan de moda estaba y esta "Siete orquídeas manchadasde rojo" es uno de los mejores ejemplos de giallo que se hicieron. Clásica, tradicional, arquetípica y con todos los clichés fundamentales del género; la película es una buenísima muestra de giallo que cumple a rajatabla los parámetros establecidos tomándose muy en serio al público fiel de este cine.

"Siete orquídeas manchadas de rojo" cuenta como un grupo de jóvenes mujeres, aparentemente sin ningún nexo común, empiezan a ser asesinadas por un misterioso psicópata. Una de ellas logra sobrevivir al ataque del maníaco y su marido decide investigar por su cuenta, ayudado por la chica, tratando de dar caza al asesino antes de que mate a su próxima víctima. Mientras la trama va resolviéndose poco a poco y recibimos algunas pistas, iremos conociendo a personajes algo ambiguos y que parecen tener un pasado que ocultar ¿Es alguno de ellos el asesino?

Una de las cosas que más me gustaron de la película es lo interesante que resulta desde el comienzo. Lenzi no se anda por las ramas y a los diez minutos el asesino ya ha atacado dos veces y estamos inmersos de lleno en la trama de crímenes. Tras esos primeros minutos en los que el director se decanta claramente por la violencia (aunque no todo lo explícita que cabría esperar), la película va tornándose un intrigante thriller de suspense y misterio con los protagonistas jugando a ser detectives. La joven mujer superviviente al psicópata y su recien estrenado marido deciden atar cabos y los espectadores vamos descubriendo ciertos detalles poco a poco, al mismo tiempo que ellos. Ni antes ni después, sino que todo lo que averiguamos y las pistas que se nos van dando nos llegan de la mano de la pareja protagonista; por lo que resulta muy fácil empatizar con ellos. Y mientras el argumento se va enredando, jugando al despiste y proporcionándonos sospechosos de los que desconfiar, el número de cadáveres va aumentando siendo este giallo notable en cuanto a muertes. Lo que si eché en falta fue algo más de gore en los asesinatos, que a pesar de estar bien filmados y de contener considerables dosis de tensión, son algo lights en cuanto a sangre. "Siete orquídeas manchadas de rojo", tal y como comenté al principio de la reseña, es un giallo tremendamente tradicional y que seguramente dejará más que satisfechos a todos los fans de este subgénero. Está en la misma línea de "La tarántula del vientre negro" de Paolo Cavara, La cola del escorpión o La perversa señora Wardh, estas últimas ambas de Sergio Martino. Porque aunque no es una obra maestra y quizás peca de tener un final menos enrevesado y sorprendente de lo que podría haber tenido; consigue llevar a cabo con gran eficacia los tópicos que todo fan del giallo espera ver. Incluso aparece la típica escena con una fiesta de hippies que toman drogas y practican el sexo libre; un momento cinematográfico repetido hasta la saciedad en el cine italiano de los 70. Es una película bastante entretenida, muy amena, con una buena historia de intriga y suspense, algunos asesinatos interesantes y un final correcto y con giro inesperado aunque no impresionante (Admito que no logré adivinar quien era el asesino, consiguió Lenzi despistarme y que no hilara bien las pistas equivocándome de lleno).

Entre los actores podemos ver rostros conocidos de la época como Antonio Sabato o las bellas Marisa Mell y Marina Malfatti, todos ellos habituales en este subgénero. Y como colofón está esa pegadiza y gran B.S.O. del recientemente fallecido Riz Ortolani. Aunque no es de sus mejores B.S.O. a pesar de ser bastante buena, pero es que este señor era un verdadero genio componiendo. Para finalizar, recomendaros a todos que le deis una oportunidad a "Siete orquideas manchadas de sangre". Si os gusta este tipo de cine estoy completamente seguro de que disfrutaréis mucho con ella, exceptuando un par de pequeños detalles que la podrían haber hecho mejor; la película cumple con creces su cometido y aunque no es tan famosa como otros clásicos merece un puesto de honor entre los amantes del giallo. Al menos yo la incluiría entre mis diez favoritas sin lugar a dudas.


NOTA: 8/10










miércoles, 12 de marzo de 2014

PESADILLA EN ELM STREET (Nightmare on Elm Street, 1984)



Si Nancy no se despierta gritando no despertará jamás... 

 

Tarea difícil la mía para el día de hoy. ¿Como comienza uno a hablar de "Pesadilla en Elm Street"? Estoy seguro que lo haga como lo haga nunca quedaré completamente satisfecho con la reseña de esta película y siempre sentiré que podría haber estado mucho mejor. La cuestión es que vosotros no os deis cuenta y disfrutéis leyendo estas líneas. Hablar de clásicos siempre es complicado, más aun cuando ese clásico es una de mis películas favoritas de todos los tiempos y la admiro y la respeto profundamente. Pero trataré de ser lo más objetivo posible, aunque no esperéis que me ensañe con ella porque una película que es sencillamente perfecta  apenas tiene un par de defectillos debe ser venerada por la humanidad al completo. 

Nos remontamos a 1984, cuando Wes Craven era una promesa del cine de terror gracias a títulos de serie B y rollo Grindhouse total como "La última casa a la izquierda" o "Las colinas tienen ojos". El director decidió dar un paso más y crear a su propio icono de terror. Mientras que en aquella época Michael Myers y Jason Voorhees eran ya de sobra conocidos por todos, Craven escribió un guión en el que dio vida a un psychokiller que a día de hoy es más famoso que cualquiera de los otros dos y que pertenece no solo a la galería de honor del género sino también es una imagen famosísima de la cultura popular. Había nacido Freddy Krueger.

La historia transcurre en un apacible y tranquilo pueblo típicamente norteamericano en el que un grupo de adolescentes comienzan a sufrir horribles pesadillas. En ellas se les aparece un hombre de rostro desfigurado, con jersey a rayas, sombrero y un guante con afilados cuchillos. Cuando una de las jóvenes muere brutalmente asesinada mientras dormía, su mejor amiga decide investigar el origen de esos sueños y la relación que existe entre el monstruo de sus pesadillas con los asesinatos. Pero debe mantenerse despierta y encontrar la forma de enfrentarse al asesino rápido, ya que si se queda dormida él podrá atraparla en su mundo onírico y ella morirá en la vida real. ¿Para que coño os cuento el argumento? ¡¡¡Si en verdad lo conocéis ya todos!!! jajajaja.

Podría concluir ahora mismo con la crítica de "Pesadilla en Elm Street" diciendo que es absolutamente imprescindible y de visión obligatoria para cualquier fan del cine de terror pero me explayaré un poco más explicando mis motivos.  Primero decir que Wes Craven nunca ha estado tan lúcido en la dirección y creación de una película (Ni si quiera con la grandiosa "Scream"). Para mi este señor aquí demuestra un talentazo bárbaro que no le he visto ni antes ni después, esta es su obra magna en mi humilde opinión. "Pesadilla en Elm Street" destaca especialmente por su originalidad y porque en su época fue soplo de aire fresco al subgénero slasher. Hay que volver 30 años atrás en el tiempo, olvidaros de todas las imitaciones que han surgido posteriormente y de todo el cine de terror que hemos mamado en la última década. Para comprender la importancia de esta película uno debe situarse en aquel lejano 1984. En aquella época las salas de cine estaban saturadas de películas con asesinos misteriosos y enmascarados descuartizando adolescentes. Y en verdad esta peli es una más de esa categoría porque tenemos a un psicópata y a un grupo de jóvenes terneros pasando por el matadero. Pero Wes Craven, en un hábil giro, logró desmarcarse de lo ya visto añadiendo un toque diferente e innovador que no tenían las demás películas slashers. Y ese toque fue lo que engrandeció a "Pesadilla en Elm Street", el hecho de que el asesino sea una especie de demonio-fantasma vengativo que se adentra en los sueños para llevar a cabo sus crímenes; acorralando a las víctimas en sus propias pesadillas sin posibilidad de despertar vivos. La atmósfera onírica está muy bien trabajada, transmitiéndonos a todos la sensación de estar dentro de un sueño y pudiendo experimentar esa sensación angustiosa de querer despertar y no poder. Gran acierto de la película el lograr expresar ese ambiente tan característico del mundo de los sueños. Pero sobre todo gran acierto el contar con Robert Englund interpretando el personaje del asesino. La apariencia (estéticamente desagradable) y el carácter de Krueger son fundamentales para que funcione la película: su ironía, su carisma, su vulgaridad y esa mezcla de humor negro y sádico retorcido y sanguinario hacen de él un personaje inolvidable que no tiene comparación. Y la actuación de Englund, quien eternamente ha quedado relacionado con este papel, es soberbia ya que se mete dentro de sus zapatos y se hace con el personaje dominándolo y haciéndolo 100% suyo. Otro punto a favor es el reparto joven, con rostros desconocidos que defienden con gran frescura y naturalidad sus papeles. Como bien sabréis la mayoría, uno de los protagonistas es un jovencísimo e inexperto Johnny Depp (quien años después se convertiría en la gran estrella de cine que es ahora). Pero casi todo el peso recae en Heather Langekamp quien encarna a la perfección a la sufrida heroína haciendo que su Nancy Thompson sea junto a la Laurie Strode de Jamie Lee Curtis la final girl más querida del slasher ochentero. Y en el reparto de secundarios destaca el gran John Saxon, con sobrada experiencia en el cine y en el género de terror. Y a todo esto hay que añadirle una B.S.O. ya mítica y con unas melodías chirriantes y escalofriantes; como se hacían antes las buenas B.S.O. del cine de terror. Que mezclada con la buena atmósfera de suspense y terror que imprime Craven hace que "Pesadilla en Elm Street", a diferencia de sus posteriores secuelas, sea una película muy seria y oscura. Con escenas de asesinatos bastante impactantes y gores (la de la chica en su dormitorio es MITICA y brutal), considerables dosis de tensión, sobresaltos y sustos inesperados. Además la película tiene un ritmazo tremendo, con un montaje súper dinámico que la hace tremendamente entretenida y disfrutable. Realmente no se me ocurre algo malo que decir sobre "Pesadilla en Elm Street", no puedo ponerle pegas: es un slasher cojonudo, súper disfrutable, ochentero 100%, entrañable y una verdadera gozada para nostálgicos. Tiene altas dosis de sangre, suspense, actores competentes, escenas muy interesantes y bien hechas, todos los clichés clásicos del slasher tradicional pero con un enfoque distinto y original y además dio lugar al nacimiento de un icono del cine de terror. Para mi es una película redonda, cada vez que la veo reafirmo mi admiración por ella. Un título por el que no pasan los años y que tiene una merecidísima categoría de culto; una película de terror fundamental en cualquier videoteca. 


NOTA: 10/10




(¿Tenéis un tampax? A la cama le ha bajado el período)





(¡¡¡Johnny!!!)




lunes, 10 de marzo de 2014

ALMOST HUMAN (Almost human, 2013)



¡Camarero! Hay un homenaje a los 80 en mi sopa

 

¡Bravo por Joe Begos! Bravo su valentía, su osadía y su capacidad para traernos en pleno 2014 una película que parece realizada 30 años antes y que desprende una frescura y una pasión tremenda. Bravo por su "Almost human", su ópera prima en la que demuestra una personalidad poco común en los directores nóveles y en la que rinde tributo a sus pelis de terror favoritas de los gloriosos años 70 y sobre todo de los 80. Y bravo también el cine low cost, donde con un presupuesto limitado y a pesar de no contar con un gran despliegue de medios técnicos  apuestan por una historia clásica y bien hecha que logran sacar adelante haciéndonos viajar al pasado. "Almost human" es un ejercicio de estilo retro, con sabor añejo y estética vintage que no busca innovar o sorprender al espectador, por lo que quizás los más exigentes puedan sentirse decepcionados. Su propósito es ofrecer una alternativa "moderna" para todos los nostálgicos devoradores de cine de género ochentero, entre los que se incluye un servidor. El argumento es sencillo: nos situamos en un pueblecito rural del estado americano de Maine en el que un tipo es abducido por extraterrestres ante la atónita mirada de su mejor amigo y de su novia, quienes más tarde no recuerdan exactamente que ocurrió aquella fatídica noche. Dos años después la chica ha rehecho su vida con un nuevo amor, pasando página. Pero el chico vive traumatizado y con pesadillas que le atormentan. Su terror cobrará forma cuando su amigo abducido reaparece repentinamente convertido en un sádico asesino en serie que porta un alien en su interior y vuelve dispuesto a organizar una sangrienta carnicería y a replobar el mundo con su virus extraterrestre. ¿El resultado de todo esto? Suspense, buenas dosis de gore y muertes gráficas, sustos, ciencia ficción y terror ochentero hecho en la actualidad. Ni más ni menos eso es lo que ofrece "Almost human"

A la película se le pueden achacar algunas cosas, es imperfecta y no voy a catalogarla de obra maestra porque no lo es. Principalmente su historia es tópica, mil veces vista y los personajes están tremendamente estereotipados. No hay nada nuevo bajo el sol ni veremos nada novedoso, no hay grandes giros de guión ni sorpresas; es un argumento simple y sin florituras. Los actores cumplen, pero no destacan ni sobresalen; sencillamente están correctos. Sobre todo los dos protagonistas: el chico traumatizado reconvertido en héroe involuntario y la "final girl" de turno; quien a veces sobreactúa pero logra estar a la altura de esas adorables Scream Queens de la serie B de los años 80. Quizás el que peor parado sale es el actor que interpreta al asesino, quien a pesar de su robusta e imponente presencia física no logra transmitir toda la sensación de amenaza que requiere el personaje. Es un gran ejecutor pero se echa en falta algo más de carisma y credibildad en su actuación. En el apartado técnico destacaría dos cosas: la fotografía y la B.S.O. Ambas son un homenaje absoluto y contínuo al cine ochentero. Realmente, al igual que suedía en "La casa del diablo" de Ti West o en Malevolence de Stevan Mena, uno llega a olvidarse por momentos de estar viendo una producción del s. XXI y concretamente esta "Almost Human" es la que más se acerca al estilo y estética del cine de hace tres décadas. Su B.S.O. es una gozada para los amantes del cine de terror ochentero (música con sintetizadores incluida, BENDITA sea); con piezas y melodías que nos mandan directamente al pasado y nos hacen recordar títulos como "La noche de Halloween" de John Carpenter. Y respecto al color y la textura de la imagen sólo puedo aplaudir la valentía del director por huir de las modernidades de hoy en día y ofrecernos un espectáculo que visualmente tiene un rollo muy Grindhouse, de peli barata, con planos que parecen sacados de una polvorienta película VHS. Desde sus interesantes títulos de crédito y su potente inicio Joe Begos deja clara sus intenciones y lo que pretende hacer: él es un fanático del cine de terror ochentero, del subgénero Grindhouse y de la serie B de hace 30 o 35 años y quiere brindarle la oportunidad a sus semejantes de disfrutar una propuesta que es ni más ni menos que eso. Begos además no se anda por las ramas y en tan solo una corta y cuarto condensa una historia pobre en originalidad pero rica en diversión, entretenimiento y muertes. A lo largo de esos 75 minutos podemos ver referencias a los mejores capítulos de la buena época de "Expediente X" (su inicio parece salido de la primera temporada de la serie), y a películas como "Xtro" (1983), "La matanza de Texas" (1974), "La invasión de los ultracuerpos" (1978), "La noche de Halloween" (1978), "Viernes 13" (1980), "Terminator" (1984), etc... Todas estas películas han influido notablemente al director, quien se decanta por realizar numerosos homenajes pero sin perder su sello y su personalidad; quedando claro que no hay que perderle la pista a Joe Begos porque posiblemente puede dar mucho que hablar en el futuro. Él ama el cine de terror y sabe que le gusta a los fans, lo conoce de primera mano y no nos vende humo. ¿Queréis ver un slasher ochentero con toques de ciencia ficción? ¡Pues "Almost human" os da dos tazas para que quedéis satisfechos! Su previsibilidad es a la vez un error y un acierto; todo se desarrolla como cabría esperar y de forma tradicional pero eso anula posibles sorpresas que quizás habrían hecho la película más redonda.

No obstante es un título que merece la pena, que divertirá (y mucho) a los más nostálgicos y que da lo que promete: varias muertes sanguinolientas, sustos, acción y entretenimiento. Ni más ni menos que eso. Pasará muy desapercibida y llegará a poca gente porque es una película hecha en una época que no la corresponde, que desprende verdadero amor y pasión por una década que ya pasó. Pero estoy seguro que de haberse rodado en los 80 hoy en día hablaríamos de una joyita con toda una legión de fans frikis. "Almost human" es barata, un título de terror independiente que apesta a Grindhouse pero que logra que nos la tomemos en serio gracias a lo mucho que ha cuidado su director ciertos detalles para no caer en el ridículo a pesar de sus limitaciones. Si tenéis la oportunidad de echarle un vistazo hacedlo porque no defrauda. Ojalá salieran al año un par de productos así de interesantes que lograran devolvernos el sabor de las viejas pelis de los 80 ¡Bravo por "Almost human"!


NOTA: 7/10











jueves, 6 de marzo de 2014

CUCHILLOS EN LA OSCURIDAD (La casa con la scala nel buio, 1983)



¿Que hay en la oscuridad que tanto tememos todos?


Lamberto Bava, hijísimo de Mario, tras trabajar con su padre en algunas producciones como ayudante de dirección se lanzó en 1980 con su primer largo en solitario, "Macabro". Tras saborear un aceptable éxito volvió a ponerse tras las cámaras para dirigir un tardío giallo con ecos del slasher puramente norteamericano. "Cuchillos en la oscuridad" es el buen resultado de su segundo proyecto en el género de terror.

Bruno es un joven compositor musical dedicado especialmente a las B.S.O. de películas. Inmerso en la creación de su nuevo trabajo, una partitura tenebrosa para una cinta de terror, decide instalarse en un aislado y enrome chalet de lujo para encontrar la inspiración. Allí descubrirá que la historia de la película en la que trabaja está relacionada con la vida de la antigua inquilina de la casa, mientras tanto una serie de misteriosos asesinatos se van dando lugar... ¡El ketchup está servido señores! Pasen y vean que "Cuchillos en la oscuridad" tiene tela para cortar. Este proyecto nació como un encargo de la TV italiana , quien tenía pensado emitir la película en formato miniserie de varios capítulos de media hora de duración. Sin embargo, tras ver el nivel de violencia que imprimió Bava a los crímenes que transcurren en la película decidieron cancelarlo porque les parecía un material demasiado fuerte como para emitirlo en la televisión. Así que el director, ni corto ni perezoso, hizo un remontaje adaptando la película a formato cinematográfico y tuvo la suerte de que "Cuchillos en la oscuridad" funcionó relativamente bien, siendo hoy en día uno de los títulos más emblemáticos y recordados de Lamberto Bava. He de aclarar primeramente que, aunque la película tiene algunos asesinatos muy bien ejecutados y a los que no les falta sangre, no es tan gore ni cruda como cabría esperar teniendo en cuenta de que en la TV la censuraron antes de su estreno. Digamos que el nivel de violencia explícita es medio, no impresionante ni demasiado gore sino aceptable para una película de estas características. Aunquea mi su punto fuerte me pareció el suspense y la atmósfera que logra crear Bava, haciendo que la película llegue a inquietar e incluso a ponernos en bastante tensión en algunos momentos. En el apartado interpretativo veremos a Andrea Occhipinti, Michele Soavi, Fabiola Toledo o Lara Lamberti; todos ellos rostros populares del fantástico italiano de mediados de los 80 y algunos algo flojos en sus actuaciones como era habitual en la época donde pasaban de la inexpresividad a la sobreactuación en cuestión de segundos. Pero todo ello se compensa con un historia interesante y atrapante. Lamberto juega bien con el hecho de que no sepamos hasta que punto está relacionado lo que transcurre en la película para la que trabaja el protagonista con la mujer que vivía en la casa antes que el compositor. Gracias a varios personajes secundarios; en concreto dos jovencitas algo alocadas que viven en el chalet de al lado y que caen víctimas del maníaco, iremos atando cabos y avanzando poco a poco en la investigación. "Cuchillos en la oscuridad", aunque tiene una clara influencia del giallo; se define más por un estilo de terror más cercano al cine USA y a la moda que había en los 80 por la fiebre slasher. Pero también rinde homenajes a Hitchcock y a otra película que no puedo mencionar para no hacer spoilers; siendo un intrigante thriller de suspense y misterio con algunos crímenes bastante potentes y no faltos en sangre. La decisión de usar casi como escenario único la enorme casa donde transcurre el 90% de la película ayuda a sentir cierta claustrofobia y la sensación de aislamiento y soledad del protagonista; mantiéndose el resto del mundo ajeno a lo que ocurre. Lamberto Bava juega muy bien con los espacios, al igual que con el ritmo. Porque "Cuchillos en la oscuridad" es un título con un ritmo medio: se toma su tiempo para contarnos la historia, no tiene un montaje rápido y de corte videoclipero sino que es bastante clásica en ese aspecto. Pero consigue mantenernos entretenidos y que no perdamos el hilo ni el interés gracias a que poco a poco se nos van ofreciendo pistas y van aumentando el número de cadáveres en pantalla. Es una película que avanza sin prisa pero sin pausa, a la que quizás le falte un poquito de garra pero resulta bastante amena y se ve del tirón casi sin darse uno cuenta.

¿Que más le vamos a pedir si a fin de cuentas y a pesar de sus defectos no deja de ser una joyita súper ochentera? Tiene misterio, atmósfera, asesinatos, un par de giros de guión, buen suspense y es uno de esos clásicos de culto de la dorada década de los 80 que yacen semi olvidados y esperando a ser reivindicados por los frikis nostálgicos como yo. Atentos además a su B.S.O. que es tremenda: clásica, escalofriante, con melodías antiguas mezcladas con los sintetizadores ochenteros, una B.S.O. para el recuerdo y muy adecuada con la historia de suspense y terror que vemos en pantalla. "Cuchillos en la oscuridad" no es una obra maestra ni tampoco lo pretende, tan sólo en una buena muestra de cine de género italiano que cualquier fan del horror de los 80 y del país trasalpino debe ver obligatoriamente.

NOTA: 7/10








miércoles, 26 de febrero de 2014

SOLOS EN LA OSCURIDAD (Alone in the dark, 1982)



Slasher alternativo y original

En 1982 de sobra eran ya conocidos Jason Voorhees, Michael Myers y asesinos "primos hermanos" de ellos como Harry Warden. El slasher saboreaba su mejor época y un joven e inexperto director de cine decidió darle una vuelta de tuerca al género aportando su granito de arena desde una perspectiva diferente. Jack Sholder, quien años después acabaría reconvertido en director de culto de serie B, comenzó su carrera dirigiendo esta entrañable película llamada "Solos en la oscuridad". En ella conoceremos la historia de un psiquiatra que junto a su esposa, su hermana veinteañera y su hija pre-adolescente se muda a una enorme casona antigua ubicada en el campo y comienza a trabajar en un manicomio cercano. Allí conocerá a cuatro pacientes totalmente perturbados y peligrosos que, creyendo que su nuevo médico ha asesinado al anterior, aprovechan un corte de electricidad para huir de sus celdas y atacar al nuevo psiquiatra y a toda su familia. Lo que da lugar a un intenso y tenso enfrentamiento entre las víctimas y sus verdugos, en un último acto final que ha servido de inspiración para esa joya del año pasado que fue Tú eres el siguiente

"Solos en la oscuridad", lejos de ser uno de los mejores slashers de la época; destaca principalmente por su personalidad y por el interés de Sholder de alejarse de los títulos más exitosos que copaban los cines en aquel momento. Mientras que en El asesino de Rosemary o en La quema optaron claramente por imitar el modelo de "Viernes 13"; en "Solos en la oscuridad" quisieron darle un nuevo enfoque al cine slasher desde una perspectiva original y no se limitaron a seguir los clichés ya establecidos en películas anteriores. En esta ocasión no tenemos a uno, sino a cuatro asesinos; todos ellos diferentes entre sí y que van a cara descubierta desde el primer momento (Excepto uno que en pleno homenaje a Jason Voorhees se planta en una escena una máscara de hockey). Además, la primera parte desprende cierto tufo a comedia negra; no de una forma puramente cómica pero si que el director inclina la balanza hacia el humor sutil sin profundizar demasiado en el terror. Sin embargo, cuando los cuatro enfermos mentales escapan del psiquiátrico la película se torna más seria y Jack Sholder nos brinda unas cuantas escenas de suspense muy bien resueltas que elevan el nivel. Pienso que esta película tiene como virtud principal lo que también es su defecto principal: la originalidad y distinción con otros títulos. Si uno busca ver un slasher tradicional y con un esquema clásico se sentirá profundamente decepcionado. Aquí no tenemos como protagonistas a un grupo de gente joven que ejercen de víctimas; ni tenemos a una final girl resolviendo la situación final. Tampoco hay grandes asesinatos ni crímenes potentes con persecuciones o buenas dosis de gore, porque en términos de violencia está todo muy sugerido y casi no se muestra sangre. Y teniendo en cuenta que lo que se llevaba en la época era otro rollo bien distinto puede chocar ver una propuesta que tira por otro camino y que apuesta por un argumento más innovador. Lo cual, a su vez, es el punto fuerte. El hecho de no tener muy claro lo que va a ocurrir, si se salvarán o no todos los miembros de la familia, o el ver a cuatro psicópatas actuando juntos hace que "Solos en la oscuridad" sea una alternativa a tener en cuenta para aquellos que quieran ver un slasher que no esté lleno de tópicos y que ofrece unos personajes distintos a los que estamos acostumbrados en este cine. Otro punto flaco es el ritmo, un tanto irregular y con varios altibajos. Los primeros cincuenta minutos nuestro interés va y viene, el director no termina de mojarse ni de explotar el material que tiene entre manos y la acción se hace esperar. No es que sea una película aburrida, se deja ver con facilidad, pero le cuesta un poco arrancar y los personajes de los asesinos nos dan más risa que miedo por lo que Sholder falla en su presentación ya que no nos imponen lo que deberían. Sin embargo, toda la parte final en la casa es sublime. Ver a la familia atrincherados, acorralados y con los asesinos intentando entrar y atacándolos es bastante claustrofóbico. Básicamente podría decirse que ese clímax influyó muchísimo en "Tu eres el siguiente"; quienes hayan visto la película tendrán que darme la razón porque los paralelismos y homenajes son notables. Aquí Sholder demuestra tener un gran sentido del suspense y la tensión, ofreciéndonos una media hora final bastante angustiosa e inquietante; donde también sube el nivel de violencia física. Simplemente por esos últimos 40 o 30 minutos merece la pena verse la película entera ya que son realmente disfrutables y toda una magistral lección para lo que luego sería la moda de películas de invasiones domésticas. En el apartado técnico "Solos en la oscuridad" cumple de sobra: una buena fotografía que transmite frialdad y la sensación de aislamiento de sus personajes, la atmósfera está bastante bien trabajada. Al igual que la B.S.O, muy clásica, muy ochentera, puro arte musical de la época y con melodías inquietantes que acompañan muy bien a las imágenes de terror. Además las actuaciones son notables, con Martin Landau, Donald Pleasence y Jack Palance en personajes principales desenvolviéndose muy bien; así como los secundarios que están todos más que correctos.

"Solos en la oscuridad" es una peli que tocará la fibra sensible de los nostálgicos ochenteros como yo, de los que pensamos al ver estas pelis que es una lástima que ya no se ruede cine así. Pero también le deja a uno la sensación de que podría haber sido bastante mejor y que la historia no está lo suficientemente bien explotada; quizás porque Jack Sholder no logró estar a la altura y el proyecto le vino grande. No es un slasher imprescindible, personalmente prefiero películas más tradicionales, pero es una opción interesante y que merece la pena un par de visionados. Un título súper ochentero, original en su época dentro los clichés que tiene, que ha aguantado bien el paso del tiempo y que a pesar de sus defectos se guarda un par de ases bajo la manga.


NOTA: 6/10